"Responsables" por ser baratas

. martes, 1 de mayo de 2007

Por F. Xavier Agulló. Cuando empresas occidentales se deslocalizan a la búsqueda de menores salarios y costos, a menudo realizan una huída que muchas mantienen en secreto... es pecado. Otras en cambio asumen mayor transparencia, e incluso llegan a publicar toda la lista de empresas proveedoras de todos los rincones del planeta, como Nike.

El 11 de Abril de 2005, una fábrica cerca de Dhaka (Bangladesh) se derrumbaba segando la vida de 64 personas, y muchas otras heridas y centenares de familias sin ingresos. Esta fábrica proveía de materiales textiles a empresas europeas como Inditex (Zara), KarstadtQuelle (Alemania), New Wave Group (Suecia), Scapino (Holanda) y Solo Invest (Francia). Todas ellas, se ha comprometido, dos años después, a indemnizar de forma voluntaria a las famílias de las víctimas. Ello es la primera vez que sucede en la industria textil, pero no todas las empresas occidentales clientas se han sumando.

Empresas como Carrefour (Francia), Cotton Group (Bélgica), New Yorker, Steilman, Kirsten Mode y Bluhmod (Alemania) siguen rechazando participar en el fondo. Recordemos que Carrefour es una de las grandes cadenas de distribución, como Wal-Mart lo es en las Américas.

Es cierto que nadie ni nada las obliga, el fondo en sí mismo ya lo han llamado 'voluntario'. Pero como todas las cosas en la RSC, un tema es la legalidad y otra la obligación moral y ética.

Si las empresas asumen sólo los beneficios de la deslocalización, con sueldos bajos y sin ningún tipo de protección social, deben también asumir los riesgos de posibles pérdidas.

Me felicito por Inditex, una empresa que cada vez más camina hacia la responsabilidad. En cambio, me reafirmo en mi compromiso de seguir sin comprar en los hipermercados Carrefour.

Si es barato, hay algún truco, alguien sala perdiendo. De hecho no hace mucho leía como la estrategia de Wal-Mart de ofrecer precios baratos al consumo, aunque a priori parezca que pueda beneficiarle, al final éste acaba comprando más productos por impulso, por lo que según un estudio los beneficios para las personas consumidoras son nulos. Y peor aún, alguien sale perdiendo en salarios, precios de compra a proveedoras ajustados, etc.

Y a menudo los distintos colectivos no conocen sus derechos. En un libro reciente que he leído de Amy Tan, una población de Myanmar (antigua Birmania) se burlaba de preguntas de occidentales que les preguntaba si cobraban algo cuando enfermaban: "¡¿Pero cómo vamos a cobrar algo si no podemos ir a trabajar?!'". Tambiéno quiénes consumimos tenemos la obligación moral, sino la responsabilidad social, de elegir bien a quién compramos y dónde lo hacemos.

Si son empresas baratas, al menos que sean responsables. Por algo será que muchas empresas mantienen en secreto el gran pecado, producir en países terceros sin garantías laborales. Tiremos de la manta.

1 Comentarios:

[La otra agenda] dijo...

Hola Xavier,
Me he permitido elaborar un post a partir de este contenido, ya que me parece muy buen enfoque y una noticia a difundir.
Puedes verlo en:
Ocurrió allí. Lejos
Saludos,
David

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