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La economía canalla: otra hija de la globalización

Por F. Xavier Agulló. A menudo he oído y así opino yo también que nuestra RSC es una hija 'buena' de la globalización, mal le pese a ciertos grupos antitodo. Pero hay otra hija, esta 'mala', de la que nos habla la economista y periodista Loretta Napoleoni en su nuevo libro Economía Canalla, en el que sostiene que "el mundo está experimentando unas rápidas e inesperadas grandes transformaciones impulsadas por lo que ella llama la economía al margen de la ley".

"Éste no es un libro sobre los orígenes desconocidos de los productos que consumimos o las mentiras comerciales que nos cuentan los propagandistas de la eterna juventud. Tampoco es un manual antiglobalización ni un manifiesto para una revolución de los consumidores. Ha sido concebido para dotar a los consumidores de información sobre el mundo en el que vivimos… "

Cuando los gobiernos tienen brazos que sostienen sus manos, éstas no pueden ir más allá. Si hay espacios sin brazos suficientemente largos como para hacer llegar sus manos a éstos, ahí surge lo que en capitalismo salvaje se puede llamar 'oportunidad'. Y no son sólo los productos que consumimos de los que no disponemos de información suficiente, sino que son los negocios financieros los que más escapan a las garras del control de lo público: la especulación.

Una de las afirmaciones que hacía hoy la autora en su presentación en Barcelona del libro, ha sido que quizás encontremos parte de la solución en la banca árabe o musulmana, que tiene prohibido por 'ley' especular. Ello la llevaría por lo tanto a inversiones reales, es decir, a evitar la especulación. Y eso que nos han 'vendido' que lo musulmán es el cáncer de nuestra civilización.

Sin especulación viviríamos mejor, sin duda, seguramente sería un punto de no retorno hacia la equidad o la vida real. Quizás por eso en el trailer del libro usan la analogía con 'matrix', la economía que vivimos es virtual, nada es real... es canalla. Siga leyendo >>>

Comunicando Internamente

Por Alexandra Millán. Quisiera resaltar en esta nota, la importancia de un buen Plan de Comunicaciones Internas, donde haya cabida a toda la población laboral, obviamente, dentro del marco Organizacional.

Normalmente, parece claro que la Comunicación Interna es la herramienta fundamental en la gestión empresarial, y es el diferenciador que tiene carácter de competitividad, sin embargo, muchas organizaciones continúan marcando diferencias en la forma y en el fondo de los mensajes que deben ser transmitidos a las personas trabajadoras.

Sabemos que Comunicación Interna abarca los tres tipos de información que necesitan las personas trabajadoras: información relacionada con su trabajo, como saber sobre sus condiciones de compensación y beneficios; información específica de cómo hacer la actividad laboral, como las descripciones de cargo; e información sobre la empresa, el grupo, accionistas y todo lo que se deriva del entorno organizacional.

Qué se pretende con tener una Comunicación Interna bien gestionada?

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Me da otra bolsa, por favor?

Por Carolina Herrero. Es lo que escuchamos habitualmente en los supermercados uruguayos, comercios o cualquier establecimiento donde en él hallamos adquirido algún artículo. Y no hablo de bolsas biodegradables, que no son las que nos entregan gratuitamente y con tanta ligereza, sino de las que están hechas de polietilenos y polipropilenos (derivados del petróleo), y tanto su fabricación contamina la atmósfera con emisiones de CO2, como su desecho, que generalmente terminan siendo incineradas.

Y es que por estos pagos no se ha planteado aún, el problema que resulta la generación de tanto residuo, con el problema que acarrea su lentísima degradación natural o la propia gestión del mismo. Es de especial interés el hecho de que su degradación natural tarda varios cientos de años, los cuales no logran definir científicamente de manera exacta, pero sí estiman en unos 400.

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Lenguaje no sexista: "Me llaman talibán"

Por F. Xavier Agulló. Dado que se ha repetido algunas veces últimamente el apelativo 'integrista' o 'talibán' en referencia a mis aportaciones para un uso no sexista del lenguaje, quería hacer una breve reflexión sobre ello. Algunos términos que han llevado a llamarme (cariñosamente eso sí) 'talibán' o 'integrista' son proveeduría, clientela, usuariado, inversionistas, estudiantado, etc.

En general, entendemos el integrismo como una visión extrema y parcial (no holística) de un determinado tema. Veamos pues ahora dos posturas respecto al tema del lenguaje no sexista:

  1. "Si tenemos 'líderes', debemos tener 'líderas' o 'lideresas' también". Aunque pueda sonar a chiste, esta propuesta me la encontré un día navegando.
  2. "Si siempre lo hemos llamado 'proveedores' ya se supone que incluye ambos géneros". Hay términos más evidentes como el 'hombre' como referencia a 'ser humano' que ya casi no se usa, pero parece que todavía la mayoría de palabras claramente sexistas no se perciban del mismo modo.
Pues bien, a mi eso sí me parecen extremos, es decir, integrismos o talibanismos del lenguaje sexista (¡los extremos se tocan!). Buscar un término nuevo alternativo a uno neutro (como 'líderes') de forma que tengamos uno masculino y otro femenino, eso es integrismo.

No moverse de la posición arcaica de que con 'hombre' o 'proveedores' ya se 'entiende' que se habla de ser humano o de proveeduría, es integrismo. Hay quienes pueden aducir que cambia el sentido, que no es lo mismo hablar de 'personas' (proveedores) que de 'funciones' ('proveeduría'), pero olvidan que eso es sugestión cultural, así nos han educado.

Aprendamos a hablar de nuevo, a vivir el lenguaje no sexista desde un punto medio, ni a un extremo, ni al otro, ni de la revolución absoluta ni del conservadurismo arcaico.

Yo no soy talibán, estoy en el punto medio.

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Juegos Socialmente Responsables

Por Cristian Salas Sanhueza. Nadie sabe en qué momento de la historia de la humanidad el ser humano comenzó a jugar. Pero sabemos con certeza que muchos de los juegos que aún se efectúan, casi sin transformaciones, tienen miles de años. El origen de los juegos es paralelo al de las ciudades. Antiguamente, los juegos eran realizados por los magos y chamanes y constituían prácticas religiosas con el objetivo de asegurar el bien colectivo y personal. Se atribuía su invención y primer uso a las divinidades. Cuando la clase sacerdotal desechó el juego como elemento de su religión, los pueblos los tomaron para sí, y en lugar de extinguirse, cambiaron su rumbo. Primero fueron los hombres los que disfrutaron de los juegos, luego las mujeres y finalmente las criaturas, quienes representan el verdadero elemento transmisor de este elemento folclórico (www.todohijos.cl).

Que tiempos aquellos!!!!!!, en este momento según cifras de la Junta de Auxilio Escolar y Becas, Junaeb, en Chile el 18 por ciento del alumnado es obeso, lo que deja al país entre las naciones con más obesidad infantil en el mundo, por lo que se hace indispensable conocer los factores que discriminen entre pacientes que requieren de un control y tratamiento en un centro de referencia nutricional, de quienes deben estar bajo control y tratamiento a nivel de atención primaria, o incluso que no se justifica tratamiento.

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Nuevos paradigmas en la medición de la pobreza

Por Leticia Rebeca Gasca. ¿Cómo mediría usted el nivel de desarrollo que ha alcanzado su región? ¿Qué indicadores emplearía?
Muy probablemente, los indicadores que usted considere importantes serían diferentes a los indicadores que emplearía alguien que habite en otro punto del planeta.
Con esta inspiración, el informe de 1990 del Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD) define al desarrollo humano como el "proceso por el cual se ofrecen mayores oportunidades a las personas".
Para llegar a ésta definición se tomó como base el concepto de “desarrollo” como el proceso de expansión de las capacidades humanas, que ha sido formulado por el premio Nobel de economía Amartya K. Sen.
El desarrollo, para Sen, debe estar centrado en la persona y no en los bienes, superando el reduccionismo del “homo oeconomicus”.

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Hablando de consumo y la responsabilidad social

Por Perla Puterman. Dentro de mi inquietud sobre como debemos reaccionar quienes consumimos, hoy recibí este articulo y quise compartirlo con ustedes.

Comunicación y RRPP Fecha: 5 de mayo de 2008

ARGUMENTO DE COMPRA: LA RESPONSABILIDAD
El consumidor busca otros argumentos para fundamentar su compra, más allá del precio, los beneficios y la utilidad del producto. La emoción, la experiencia y la correspondencia a un estilo de vida son los motores de compra hoy en día. La responsabilidad social permite a las empresas diferenciarse de la competencia en un escenario de lucha de precios y sobreoferta. Las marcas dentro del mismo segmento de precio y calidad tratan de ganarse el favor de los consumidores. Hoy en día, los consumidores han aprendido que da igual qué producto compren y que casi nunca cumplen las promesas que hace la publicidad. Los consumidores de hoy en día se guían por las recomendaciones de su entorno y por el compromiso de la empresa con su entorno social y ambiental, no sólo por las emociones que despierta la marca. Las empresas responden con nuevas siglas: la Responsabilidad Social Corporativa (RSC) y dan importancia en su actividad y en su comunicación al bien común. La importancia de la credibilidadEn la época del desmantelamiento del estado social, las empresas y los individuos asumen cada vez más la responsabilidad social, aunque le siente peor a su bolsillo; los consumidores quieren saber qué condiciones sociales u ecológicas rigen en una empresa. Para que la política de RSC tenga éxito, la credibilidad es un factor vital, pero también hay que comunicar el compromiso para darlo a conocer. Esto supone un cambio en los contenidos, en la presentación y una fuerte orientación a los medios con más posibilidades de que el monólogo se convierta en un diálogo personal con consumidores individuales. Sin embargo, como señala Kerstin Plehwe, asesora política y económica y autora que preside Initiative ProDialog, centro de información y asesoría en comunicación económica y política, esto es más fácil de decir que de hacer, puesto que el consumidor actual reacciona de forma crítica a los mensajes económicos y políticos y cuenta con instrumentos que le permiten indagar sobre las afirmaciones de las empresas. La web 2.0 apoya esta difusión de información propiciando el encuentro entre personas de ideas similares, permite la investigación y la obtención de nuevos conocimientos, sobre todo cuando se trata de reflexionar sobre la información emitida por los canales clásicos. Más de una marca se ha tenido que enfrentar a estas alturas a un post irritado o a un vídeo casero con malas intenciones. Por añadido, los consumidores tienen hoy una actitud distinta respecto a las marcas, sus productos y mensajes: En cuestión de segundos, los usuarios pueden hablar sobre un tema con otros usuarios, investigar y difundir la información que generen con un nivel de difusión impensable hace unos años. Para entrar con buen pie en este proceso de transparencia, la marca sólo cuenta con su credibilidad y su autenticidad. La mala impresión de las promesas incumplidasNo es una tarea fácil, según señala Plehwe; los lemas bonitos y el clásico lenguaje publicitario ejercen escaso efecto ante la participación de los usuarios reales y las nuevas formas de comunicación. Lo de la credibilidad es muy serio. En fechas recientes, la ONG SETEM denunció el incumplimiento de los acuerdos de RSC por parte de dos grandes instituciones bancarias, que disfrutan de una imagen bastante positiva, como son BBVA y Banco Santander. Incluso campañas tan logradas y aclamadas como las de Dove, con un discurso políticamente correcto por la diversidad física, empiezan a toparse con las críticas de algunos consumidores. Aún así, la escalada de esta marca y la fidelidad obtenida del público objetivo demuestran que el discurso responsable cala muy hondo. Cómo ser responsableLa responsabilidad social corporativa se puede ejercer en muchos niveles: dentro de la empresa, respecto a las políticas de contratación, conciliación y beneficios sociales de los trabajadores. Fuera de la empresa, respecto al entorno social inmediato o respecto al medio ambiente. Y las iniciativas honestas se ganan el respeto y el apoyo de los consumidores. Para conseguirlo, las empresas tendrán que responder a las exigencias de transparencia, credibilidad y autenticidad que imponen consumidores y accionistas, lo que requiere de la empresa ser consecuente y actuar con valor. Los resultados de la responsabilidad social corporativa se traducen en un aumento de la fidelidad del cliente, además de la posibilidad de la empresa de aprender continuamente a través de él, señala Kerstin Plehwe. ¿Qué tienen que hacer los anunciantes al respecto? Responder a las exigencias mencionadas y aplicarlas a la industria y al producto y atender a las viejas reglas del diálogo: escuchar de verdad, responder con honestidad y actuar en consecuencia. En opinión de Plehwe, así es como la RSC tendrá la fuerza suficiente para aumentar el valor social de la empresa y mejorar la imagen y credibilidad de la empresa, además de los ingresos.
Fuente: marketing.com
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El porqué de la necesidad de veedurías ciudadanas

Por F. Xavier Agulló. El lamento de vivir en una sociedad dormida no es nuevo. El avance del individualismo de la sociedad occidental conlleva una alienación de los asuntos sociales, los comunes, como si fuera una modernidad. En cambio, cada vez estamos más amordazados por los poderes fácticos que se van consolidando.

La apuesta de las compañías globales por la RSC se debe en buena medida al 'miedo' a salir perjudicadas. La RSC no es más que un mal menor de la globalización para dichos poderes, algo inevitable. Pero éstos juegan con un 'tanto' a su favor: saben que una cosa es quejarse y otra, muy distinta, que la gente a nivel individual tome iniciativas que les perjudique.

La falta de grupos de presión y órganos de escrutinio, veedurías en definitiva, sobre dichos poderes fácticos no puede atribuirseles. Es culpa de esta sociedad dormida, no de ellos. Como de tantos otros asuntos, todo el mundo se siente capaz de atizar verbalmente, pero no de actuar inteligentemente y con orientación a un fin concreto.

No es que no existan grupos de presión en Europa o Norteamérica, los hay con formas muy variadas: ONG, observatorios, sindicatos, índices bursátiles, etc. Pero la mayoría de ellos no son eficaces, ya sea porqué son parciales o bien porqué no llegan a quien tienen que llegar para que tome partido: la ciudadanía en cuanto que agente activo de premio y castigo.

Es por ello que iniciativas como las veedurías ciudadanas cobran tanta relevancia, al menos en potencia.

Martín Santos nos comentaba hace unos días de un informe de una veeduría ciudadana argentina sobre Cargill. Poco a poco van quedando atrás los años en qué las veedurías ciudadanas nacieron en países como Ecuador, Colombia o Venezuela como órganos de control de la corrupción de los gobiernos locales. Esta función, que deben lógicamente mantener y potenciar, no debe ser la única, aunque siga costando incluso la vida a gente valiente que opta por un activismo individual (ver por ejemplo el caso de Ospino Castrillón que nos refieren en el blog Ciudadanía y Constitución, así como la situación en general de las veedurías ciudadanas en Colombia).

Pero las funciones de las veedurías ciudadanas, independientes, deben ampliarse a todos los agentes sociales. Siempre a partir de la iniciativa de personas individuales, con nombres y apellidos, que asuman el reto.

Habrá quienes sonrían con complicidad a ONG, sindicatos u otras veedurías corporativas. Incluso habrá quienes se conforten por su existencia... porque eso les exime de su propia responsabilidad. Que en Europa o EEUU no haya veedurías ciudadanas (al menos que me conste) no responde a qué haya menos necesidad que en Latinoamérica. Al contrario, seguramente es donde haga más falta, pues es donde se hornean los pasteles.
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Consumiendo con responsabilidad

Por José Carlos Purizaca. Consumir es algo más que solo adquirir productos o servicios, ya que también puede constituir una herramienta para el cambio social, y es que como ciudadanos contamos con un mecanismo de participación, que es aquel acto que realizamos voluntaria o involuntariamente en cada momento de nuestras vidas, desde que nos despertamos, tomamos desayuno, nos movilizamos a nuestro trabajo o estudio, o incluso cuando vamos a dormir. Todos estos actos pertenecen a nuestro propio consumo.

Nuestro consumo nos permite muchas oportunidades para comenzar a actuar, pero para ello es importante que nos detengamos a reflexionar de algunas situaciones que se han vuelto cotidianas, como cuando simplemente salimos a caminar, a veces parece que necesariamente “debemos” comprar algo, y consentimos en propiciar un viajecito a las tiendas por departamento o al market, sin evaluar el impacto de nuestro consumo.

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Programa de Vigilancia Social hace foco en los pecados de Cargill

Por Martín R. Santos. El Observatorio de Empresas Transnacionales de FOCO ha lanzado recientemente un reporte sobre la actuación de la empresa Cargill, de origen estadounidense. El mismo estuvo desarrollado por Hernán Medina como parte del Programa de Vigilancia Social de las Empresas Transnacionales Agroalimenticias y Agrocombustibles.
En el punto 2 de dicho reporte se comentan las infracciones que Cargill comete a las Normas de la Organización de las Naciones Unidas sobre Responsabilidad Social Empresaria, que tienen como principal objetivo el resguardo de los derechos humanos en el sector privado.

Entre las responsabilidades que deben asumir las empresas, estas normas promueven:

· Garantizar la no discriminación y la igualdad de oportunidades.
· No violar ni sacar provecho con la violación de la seguridad de las personas;
· Proteger los derechos laborales, que incluyen el derecho al no sometimiento a trabajos forzados y la no explotación de menores de edad, el derecho a un entorno de trabajo seguro y saludable, remuneración adecuada y libertad de asociación.
· Evitar la corrupción manteniendo la transparencia.
· Respetar los derechos económicos, sociales y culturales.
· Garantizar la protección del usuariado, la seguridad pública y la protección ambiental en sus actividades empresariales y prácticas de comercialización, incluyendo el respeto al principio de precaución.

Entre las infracciones comentadas por Medina, se encuentran algunos problemas ambientales y de soberanía territorial que son generados por la actividad de la empresa. En el informe se postulan algunos casos interesantes, en el ámbito de estos dos temas, que analizan diversas circunstancias vividas en las comunidades con las cuales interactúa Cargill>>>

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¿RSE o RSC? Una óptica jurídica

Por Carlos Javier Delgado. ¿Responsabilidad Social Corporativa o Responsabilidad Social Empresarial? ¿existen diferencias? ¿cuál es el término indicado?

Para comenzar, baste con anticipar que si bien ambas expresiones son utilizadas para identificar al mismo fenómeno, no obstante que semánticamente las diferencias entre una y otra son considerables, ahondar en discusiones al respecto, en poco o nada contribuye a la pormoción y a la consecución de los fines que la responsabilidad promueve. De todas maneras voy a permitirme describir las razones por las cuales encuentro más conveniente la utilización de la segunda de ellas: Responsabilidad Social de las Empresas o RSE.

El término corporación halla su origen en la expresión inglesa corporation (1), vocablo este con el cual se identifica a una asociación de individuos que conforme a las leyes de un Estado adquiere el estatus de entidad, y con ello una personalidad jurídica distinta y autónoma de la de sus creadores (2).

Lo anterior cobra relevancia para el desarrollo del tema planteado, en la medida en que se tenga en cuenta la dificultad lógico – semántica que ha representado para el Derecho hacerse de una definición común y unívoca de la empresa como fenómeno e institución jurídica.

Existen en el Derecho dos grandes tesis (o corrientes) al respecto: la primera de ellas, que guarda un carácter personalista o subjetivista, confunde a la empresa y a la persona empresaria en una misma entidad. Es decir, identifica a la empresa en sí misma como persona, y por tal razón defiende el postulado que acepta que aquella puede ser y es sujeto de derechos y obligaciones, tal y como ocurre en la definición que de común se hace en el derecho anglosajón de las corporaciones (ver nota 2).

Por su parte, la segunda tesis concibe a la empresa desde una visión integral como organización, razón de sobra para clasificársela como organizacional (o incluso si se prefiere, como objetiva). En tal sentido la empresa se constituye en un todo compuesto por la persona empresaria, la actividad empresarial desarrollada, el personal, los centros de trabajo (3) e incluso los establecimientos de comercio

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El mix mágico de negocio y política

Por Juanjo Martí. Hoy analizamos un caso de entrada y otro de salida, de la política a los negocios y de los negocios a la política. En el primer caso tenemos la salida de Eduardo Zaplana de la política para ocupar un cargo de nueva creación en la multinacional española, Telefónica. Sin duda es un hombre bien comunicado y una amplia trayectoria que le acredita para que la empresa privatizada durante el gobierno del Partido Popular piense en él como un adálid de su proyección en Europa. En otro escenario, entrada en política de empresarios, la noticia nos ofrece la brillante trayectoria de la empresa Genetrix y su impresionante propulsión el el área biomédica en un pais como España con un severo déficit en I+D. Entusiasmados con la noticia descubrimos que tras ella está la nueva ministra de Ciencia e Innovación, Cristina Garmendia.

Hace unos años, leíamos con inusitado interés la impresionante trayectoria de Eduardo Zaplana, como alcalde de Benidorm y creador o socio en más de 50 sociedades limitadas, amante de los negocios inmobiliarios y clave en el proyecto de Terra Mítica. En la web referida anteriormente podemos hacer un seguimiento de las causas abiertas contra él y su implicación en negocios varios, a los cuales nos queda la duda de en que grado y modo han beneficiado sus cargos políticos. De lo que tenemos más incertidumbre es sobre su papel en telefónica, similar al del ex-presidente de Baleares en Miami como asesor del grupo Hotelero Barceló.

El caso de que una empresa que se ha beneficiado de múltiples ayudas, sin duda es una alegría puesto que las ayudas a la investigación y desarrollo están para usarlas. En que medida el ser político ayuda a que sean otorgadas y porqué en un pais donde los becarios son privados de múltiples beneficios laborales y viven con exiguas pagas genera también incertidumbre sobre el modelo que se pueda desarrollar pues al ser sus integrantes investigadores en un centro público como el CNB, puede darse el caso de que hayan usado becarios para sus negocios particulares. De lo que no tenemos duda es que si da una cierta tentación de duda el hecho de ver como la accionista de una empresa crecida al amparo de subvenciones públicas pasa a dirigir el ministerio que concede ayudas. Si yo fuera de la competencia compraba acciones de genetrix, si fuera la ministra, valoraría dimitir de algún cargo.
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La nueva Ley de Contratos del Sector Público española introduce las cláusulas sociales con 'boquita de piñón'

Por F. Xavier Agulló. Las compras directas de productos y servicios por parte del sector público europeo supone el 16% del PIB, el 18% en el caso español. ¿Te imaginas que en dichas compras se tuvieran en cuenta criterios socialmente responsables? Eso son las cláusulas sociales. Implicaría un efecto arrastre muy beneficioso para la sociedad.

Ahora bien, dejemos de imaginar, pues la esperada nueva Ley de Contratos del Sector Público que entra en vigor este 1 de mayo se queda a las puertas de 'querer' conseguirlo. Y digo 'querer' a conciencia, pues ya el anteproyecto de ley hacía prácticamente caso omiso a dicha necesidad social. Y eso que en teoría dicha normativa debía seguir la filosofía de la ya 'vieja' Directiva europea 2004/18/CE. El Estado español ha tardado 4 años en transponer dicha directiva a la su legislación, y lo ha hecho 'ad literam' pero sin inspiración. Es decir, no ha seguido la filosofía y dirección que marcaba dicha directiva.

Pero en cualquier caso veamos qué opciones les quedan a las administraciones públicas que deseen ser socialmente responsables.
Podemos clasificar las cláusulas sociales en cinco tipos:

- Inclusivas o de inclusividad laboral (género, discapacidad, situación familiar, etc.).
- Laborales o de calidad de las condiciones laborales (estabilidad, conciliación, derechos humanos, etc.).
- Verdes o sostenibles (emisiones, ecoproductos, energías renovables, etc.).
- Solidarias o de apoyo a la comunidad (comercio justo, economía social, lengua y cultura, etc.).
- Éticas o de gestión ética (transparencia, certificaciones, cooperación, etc.).

De todas ellas, sólo las cláusulas verdes tienen una cobertura explícita global, ya sea a través de los criterios de valoración (artículo 134) o bien por condiciones de ejecución de los contratos (artículo 102). Por su parte, las cláusulas inclusivas pueden ser aplicadas casi sin restricciones en las condiciones de ejecución, mientras que sólo en los criterios de valoración cuando tengan relación con el objeto y públicos objetivo del contrato.

Es decir, la RSC sólo 'suma puntos' en ocasiones muy concretas, por lo que titulares como el del periódico económico Cinco Días (La RSC suma puntos para adjudicarse un contrato público) son cuanto menos amarillistas, sino tendenciosos.

Por su parte, las cláusulas laborales pueden ser introducidas en las condiciones de ejecución si fomentan la igualdad hombre-mujer, la formación, la lucha contra el paro, la calidad de vida o el respeto a los derechos laborales básicos (art. 102).

Las cláusulas solidarias pueden introducirse únicamente ante igualdad de condiciones, es decir, para 'desempatar' (habida cuenta que el 'empate' siempre es subjetivo). Pueden definir preferencias ante igualdad de condiciones hacia el comercio justo o las empresas de inserción (disposición adicional sexta), o también 'reservas de mercado' para centros especiales de empleo (disposición adicional séptima) (nota: por ley, las empresas de inserción integran a personas pertenecientes a colectivos con riesgo de exclusión, mientras que los CEE tienen en su plantilla un mínimo de un 70% de personas con discapacidad). Hay quien puede considerar éstas como cláusulas sociales, desde mi punto de vista es simple limosna. En fin, que poco trecho tienen este tipo de cláusulas.

Finalmente, las que menos recorrido tienen son las cláusulas éticas o de gestión ética. Se pueden establecer prescripciones técnicas que hagan referencia a normas reconocidas (art. 101), o bien haciendo mención explícita a la posibilidad de crear uniones temporales (que fomentan la cooperación empresarial o entre empresas y ONG).

En fin, que de poco sirve un peine ni que sea de regalo si se tiene poco cabello. Los grupos de presión empresariales se han salido con la suya con su lobbying, mientras que las centrales obreras han aportado su granito de arena irresponsable al no presionar para conseguir mayores requisitos de calidad laboral e inclusividad; precisamente en referencia a este último punto, no olvidemos que la LEY 13/1982 de 7 de Abril, de Integración Social de los Minusválidos, sigue sin cumplirse 25 años después (que reserva un 2% de los puestos de trabajo a personas con discapacidad). Ni empresariado ni sindicatos han tenido interés en que se cumpla.

¿A quién la interesa que la compra pública sea ética? La nueva Ley de Contratos del Sector Público española introduce las cláusulas sociales con 'boquita de piñón'... que no sea que se vaya a ofender alguien.
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El reto diario de la palabra

Por Leticia Rebeca Gasca. Este espacio se ha caracterizado no únicamente por difundir diversas visiones en torno a la responsabilidad social, sino por promover el uso responsable del lenguaje.
Y emplear la palabra de forma responsable no consiste únicamente en evitar sexismos ó procurar expresar únicamente información que consideramos como verdadera. La responsabilidad al emplear la palabra también recae en el hecho de expresar lo que realmente pensamos sin la influencia de la censura ó de sesgos.
Esta reflexión surge a causa de una experiencia personal: recientemente fui invitada a pronunciar un discurso en un importante evento de una organización acerca de la cual tengo duras críticas, y a la vez un gran aprecio.


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Alerta: epidemia de hambre

Por Leticia Rebeca Gasca. Una de las premisas para el desarrollo social es convertir a la población beneficiada en protagonista de su propio desarrollo. Es decir, invitarla a capacitarse, brindarle oportunidades laborales, ayudarla a planear y gestionar sus propios proyectos: enseñar a pescar y no obsequiar el pescado.
Sin embargo, en ocasiones quienes deberían protagonizar y promover su proceso de desarrollo no pueden lograrlo ya que no pueden siquiera satisfacer lo que Abraham Maslow determinaría como sus necesidades más fundamentales, tales como la alimentación.
Para que el desarrollo social pueda ser promovido mediante un sistema autogestivo, se requiere como condición básica que la población pueda proveer sus propios alimentos, y cuando esto no es posible (como en numerosos sitios de Africa y el oriente), agencias internacionales como la ONU proveen a la población de alimentos.
Y ahora que el precio de los alimentos ha aumentado de forma veloz, ésta labor humanitaria es casi imposible, incrementando la probabilidad de una epidemia de hambruna en las naciones que presentan los índices de desarrollo humano más bajos.
Así, el precio internacional del arroz se ha duplicado en los últimos 12 meses, el precio del maíz ha aumentado 68% y el del trigo 92%. Producir alimentos es cada vez más costoso, y el empleo de ciertas semillas para la producción de etanol (principalmente el maíz) ha incidido en el juego de la oferta y la demanda, aumentando por consiguiente su precio.Y la pregunta es, ¿qué hacer para detener las presiones inflacionarias en el precio de los alimentos?

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La RSC y el Derecho: ¿Existe alguna relación?

Por Carlos Javier Delgado. El Derecho como disciplina pragmática pretende reconocer, validar o establecer las prácticas humanas aceptadas y rechazadas por una sociedad. Para ello parte de la experiencia y de la sumatoria objetiva de los criterios particulares sobre lo que está bien o está mal.

Uno de los juicios ontológicos más difundidos (por no decir el que más) al momento de concebir el Derecho, es aquel que da prioridad a su naturaleza coercitiva. En tal sentido se le identifica con la ley, entendida esta última como el mandato público que ordena reprochar y castigar determinadas conductas humanas.

Sin embargo, dicho postulado ha quedado relegado por la realidad jurídica de los tiempos que corren, en los que las leyes ya no sólo se expiden con el espíritu de prohibir y sancionar, sino también con el propósito de permitir y premiar. En ese sentido la ley, y de su mano el Derecho, han hecho aun más evidente el ingrediente deontológico que siempre hubo de corresponderles.

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