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Regresiones laborales en la era de la RSC

Por F. Xavier Agulló. Qué quieren que les diga, soy hijo de tendero, profesión milenaria. De pequeño nunca tuve a mi padre los sábados en casa, para mi era algo 'normal'. Cuando crecí vi que no era tan normal, y que otros sectores (o sea, otros padres y madres) no trabajaban en sábado. Incluso a mi mismo me costó adaptarme al viernes tarde fiesta cuando entré a trabajar en una empresa hace unos años. Pero en algunos sectores y en Europa, se había convertido en normal estos últimos años.

A pesar de todo ello, el sector del pequeño comercio sigue bajo la presión de abrir más días: en los últimos años son más los domingos que el comercio abre en España. De hecho incluso he llegado a ver publicidad 'turística' de Madrid invitando a visitar la ciudad cuyos comercios nunca cierran (la legislación de horarios laborales del comercio depende de cada comunidad autónoma). Está clara la dicotomía: o alargar los horarios de apertura de comercios para facilitar la conciliación de quienes trabajan todo el día, o limitarlos para facilitar la conciliación de quienes trabajan en el comercio y quieren vivir en familia. Personalmente creo que ya hay suficientes días y horas en las cuales poder acudir a comprar, no es necesario el 24x7. Quiero que otras criaturas puedan ver a su padre o madre el sábado en casa. Pero las grandes superficies presionan, y han logrado su cometido en Madrid, en EEUU, en Francia y, seguramente, en la mayoría de Latinoamérica. Gracias a Dios en mi Cataluña natal todavía hay limitaciones (porqué el sector del comercio es un grupo de presión con una cierta fuerza, y está organizado y es escuchado).

Ahora la UE estudia imponer la jornada laboral semanal de 60 horas (o 65 si hay turnos especiales), pocos años después de que en Francia implantaran (sin éxito, es cierto) la de 35 horas, casi la mitad. A lo largo del s. XX se había conseguido un cierto nivel de mejoría en la calidad de vida de las personas. Parece que el s. XXI no es el siglo de las personas, sino del dinero, bajo el disfraz de la productividad. De hecho, en España la jornada laboral 'real' se acerca a estas 60 horas, y en cambio somos el país europeo con menor productividad laboral. Parecía que nos estábamos alejando a fines del s. XX de los manhattanianos años 80, la década del yuppismo. Pero entonces se hacía por voluntad propia, ahora incluso por ley.

Y a pesar de todo ello, en esos años 80 y principios de los 90 todavía era posible recibir un sueldo digno por el trabajo: recuerdo como en mi primer trabajo de oficina cobraba 900 €. En la misma entidad financiera, 18 años después se cobra lo mismo o poco más.

No puedo más que alegrarme por iniciativas como las del colectivo periodista (Periodistas piden que las convocatorias de prensa sean "siempre" antes de las 18 horas), su rol como eje transmisor es importante. Pero no sé porqué me parece que es flor efímera.

Estamos en regresión, en regresión en plena era de la RSC.
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Entretenimiento socialmente responsable

Por Carlos Javier Delgado. Se dice que el circo tuvo su origen en la Roma precristiana.

Circus fue la denominación dada por Roma al lugar donde originariamente se llevaban a cabo carreras a caballo, luchas simuladas entre guerreros y otras competencias atléticas. Sin embargo, el temperamento morboso de nuestros ancestros latinos demandaba más; fue entonces cuando hicieron su aparición en la arena del circo los gladiadores y los animales salvajes. Aquellos luchaban entre sí, mientras que estos eran muchas veces encerrados en jaulas a las que se les prendía fuego, o acribillados bajo una lluvia de flechas (cuando no se les encomendaba el oficio de enfrentarse a un gladiador, o de devorar, siglos mediante, algún cristiano).

La presencia de animales salvajes y silvestres trascendió el tiempo y fue asumida por el formato de circo que desde el siglo XVIII conocemos. Podría decirse incluso que caballos, elefantes, leones, tigres, canguros, jirafas, focas y hasta delfines, forman parte de ese imaginario colectivo que actualmente representa al circo.

Recientemente recibí en mi cuenta de correo electrónico un video que más adelante habré de compartir con Ustedes. Se trataba de una grabación del informe presentado en el programa “Travesía”, emitido por Canal 13 de Colombia, sobre el maltrato del que eran víctimas los animales del circo Hermanos Gasca (México), durante su estadía en la ciudad de Medellín. Según lo indica el propio informe, las imágenes fueron tomadas con una cámara oculta por un presunto miembro de la fundación ADI.

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Recuperar la ciudad para las personas y conseguir un certificado de 'comercio ciudadano'

Versió en català

Por F. Xavier Agulló. Con la crisis de 1992, el centro de la villa de Granollers perdió la mitad de visitantes (de 8.000 en 4.000). El año 1995 se constituyó "La asociación de comerciantes, profesionales y empresas de servicios de Granollers Centre" (Gran Centre). Después de más de 12 años, más de 40.000 personas visitan el centro de la ciudad, y por lo tanto han reactivado el pequeño comercio independiente. ¿Qué ha hecho que Gran Centre haya tenido un éxito tanto rotundo que incluso es analizado como caso en los estudios de comercio de las universidades de Manchester y Birmingham? (sobra decir que en el propio país ni se lo conoce ni reconoce prácticamente, como acostumbra a pasar, a nadie es profeta a su tierra).

He tenido recientemente la placentera oportunidad de conocer personalmente en una de las personas que ha liderado el proyecto, Amadeu Barbany. En la época romana un encrucijada de caminos dio origen a la ciudad, como muchas otras ciudades mediterráneas. Ciudad, comercio y cultura han sido siempre aspectos relacionados, y no parece que lo tengan que dejar de ser.

El modelo importado de los EE.UU. y, en menor medida de Francia, de grandes centros comerciales irrumpió hace unas décadas para romper este equilibrio. La masificación del consumo ha conducido a la banalización, a un consumo no meditado y más impulsivo, y a una priorización del factor precio por encima de muchos otros. Ello no ha ayudado demasiado al consumo socialmente responsable.

Ya antes de conocer a Amadeu, la visita por el centro comercial de la ciudad me había resultado una experiencia altamente gratificante. Había elementos como la gran cantidad de calles peatonales, las actividades en la calle y algunos detalles como la existencia de sillas clásicas en la calle que hacían de la experiencia de pasear y comprar por Granollers algo muy diferente.

En la publicidad utilizan mensajes y contenidos estrictamente propios y tradicionales (¡¡nada de Santa Claus!!), organizan cenas donde gente del ramo y personas de colectivos con riesgo de exclusión comparten mesa, o con la campaña 'aquí tienes a un amigo' facilitan que las criaturas puedan ir, como antes, solas por la calle (y si se pierden, en las tiendas se dispone de un espacio de juego, de descanso y se avisa a padres y madres). Con eso intentan que sean de nuevo las personas las que 'ocupen' la ciudad, como en época romana. Y en muchas de las iniciativas no han esperado al burocrático permiso de la municipalidad ... las personas primero, ejerciendo un activismo original y efectivo.

La cultura no es un elemento ajeno en Gran Centre: las conferencias que mensualmente organizan sobre aspectos varios vinculados con la cultura y el autocrecimiento consigue una asistencia media de 350 personas (en mi vida he ido a demasiados actos con más de un centenar de personas ...). También tienen, como aseguran, la 'compañía teatral peor pero mayor de Granollers', donde la gente del comercio local interpreta algo tan tradicional y vinculado al mismo tiempo con el comercio en Cataluña como el Auca del señor Esteve, de Santiago Rusiñol.

Con el tiempo, no sin ganarse por el camino bastantes enemistades, han conseguido aglutinar más de 300 tiendas asociadas. El fomento de la 'coopetencia' es uno de los elementos que seguramente más destacaría del proyecto. Como en el Tercer Sector, los personalismos a menudo también refuerzan la atomización que va en detrimento de la competitividad ante otras formas de comercio.

Son muchos los centros comerciales de ciudades que tienen buenas infraestructuras y calles peatonales, pero Granollers no es sólo un caparazón, es una nuez bien llena. Sin embargo, su éxito no queda exento de seguimientos simbióticos (para no definirlos con otro término): se ha pasado de una única franquicia el año 2000 además de 100 en la actualidad. En todo caso, eso es la lógica económica.

Ahora buscan 'exportar' su ejemplo a toda Cataluña, con la participación en una fundación que han promovido. Entre otros objetivos tienen el conseguir un certificado de 'comercio ciudadano', que premie las buenas prácticas de implicación con el territorio y de creación de riqueza al dar negocio a profesionales de la ciudad, en especial del mundo de los servicios. Todo un ejemplo de cómo activar un territorio socialmente responsable.

Existen en Europa certificados de productos ecológicos e incluso artesanales. Pero es para productos, no para servicios. Parece que la reclamación de un certificado de 'comercio ciudadano' tenga que caer en saco roto, pero yo no apostaría en absoluto a la contra ...
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Mi ambiente, mi hogar

Por José Carlos Purizaca. Hace unas semanas estuve en una reunión entre la sociedad civil europea y la latinoamericana donde previa a la reunión presidencial en que en estas fechas se viene realizando en Lima, se discutían entre otros temas el del Cambio Climático, encontrando un buen reflejo en quienes asistieron sobre lo importante y necesario de participación activa de la sociedad civil y gobiernos en este tema que afecta a la población mundial.

Por allí, no faltaba alguna opinión que decía que restaba importancia al evidente cambio climático, y todavía se debía esperar mas tiempo para tomar medidas.

Esto me puso a reflexionar, recordando frases de hace unos cincuenta años que decían “fumar no mata”, o las de hace cuarenta años, que decían que el “asbesto no era dañino”, al menos eso manifestaban muchas personas.

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El Tribunal Permanente de los Pueblos (TPP) juzga a siete empresas españolas por violar derechos humanos en Latinoamérica

Por F. Xavier Agulló. Hay iniciativas que, sin conocer su trasfondo político si lo tienen, suenan a delicia. No hay órgano que pueda vigilar el comportamiento de las compañías globales en la actualidad... o no lo hay a nivel formal.

Siete empresas multinacionales españolas serán juzgadas simbólicamente por violación de los derechos humanos en América Latina por el Tribunal Permanente de los Pueblos (TPP), que el martes se constituyó en Lima en el marco de la III Cumbre de los Pueblos.

Algunos casos ya son conocidos 'entre bastidores', otros son interesantes a investigar y también hay algún que otro un poco rebuscado. Veamos en concreto de qué se les acusa.

Repsol es acusada por organizaciones sociales de Argentina, Bolivia y Ecuador de contaminar, reducir áreas naturales y contraer contratos ilegales, además de no cumplir con los niveles de inversión comprometidos.

Por su parte, Telefónica será procesada como accionista de Telecom Italia por "incidir en el derecho del pueblo boliviano a un desarrollo soberano por oponerse a la decisión del gobierno del presidente Evo Morales de tener una mayor participación en la gestión de las telecomunicaciones".

Unión Fenosa tiene denuncias de México, Colombia, Nicaragua y Guatemala por no responsabilizarse de los impactos sociales y ambientales de sus obras y por la falta de inversión en las redes eléctricas y en alumbrado público que gestiona.

Las empresas Aguas de Barcelona y FCC son culpadas de ofrecer agua sin condiciones de potabilidad, a precios excluyentes y sin cumplir sus compromisos contractuales de extensión de las redes de servicios en México y Colombia.

El Banco de Santander responderá por la financiación de grandes proyectos hidroeléctricos en Brasil que, según el TPP, implican la expulsión de miles de personas de sus hogares, la pérdida de biodiversidad y una amenaza para la soberanía alimentaria.

Sobre el BBVA pesan acusaciones que van desde la compra de voluntades políticas en Perú, al lavado de dinero del narcotráfico en México y Colombia o la financiación de proyectos destructivos con el medio ambiente en Uruguay y Ecuador.

Me temo que nos podemos imaginar el veredicto, pero en cualquier caso es interesante cualquier iniciativa enfocada a escrutar el comportamiento de las compañías globales que escapan al control legal de los estados. Buen camino hacia la consolidación de auténticas veedurías globales.
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La economía canalla: otra hija de la globalización

Por F. Xavier Agulló. A menudo he oído y así opino yo también que nuestra RSC es una hija 'buena' de la globalización, mal le pese a ciertos grupos antitodo. Pero hay otra hija, esta 'mala', de la que nos habla la economista y periodista Loretta Napoleoni en su nuevo libro Economía Canalla, en el que sostiene que "el mundo está experimentando unas rápidas e inesperadas grandes transformaciones impulsadas por lo que ella llama la economía al margen de la ley".

"Éste no es un libro sobre los orígenes desconocidos de los productos que consumimos o las mentiras comerciales que nos cuentan los propagandistas de la eterna juventud. Tampoco es un manual antiglobalización ni un manifiesto para una revolución de los consumidores. Ha sido concebido para dotar a los consumidores de información sobre el mundo en el que vivimos… "

Cuando los gobiernos tienen brazos que sostienen sus manos, éstas no pueden ir más allá. Si hay espacios sin brazos suficientemente largos como para hacer llegar sus manos a éstos, ahí surge lo que en capitalismo salvaje se puede llamar 'oportunidad'. Y no son sólo los productos que consumimos de los que no disponemos de información suficiente, sino que son los negocios financieros los que más escapan a las garras del control de lo público: la especulación.

Una de las afirmaciones que hacía hoy la autora en su presentación en Barcelona del libro, ha sido que quizás encontremos parte de la solución en la banca árabe o musulmana, que tiene prohibido por 'ley' especular. Ello la llevaría por lo tanto a inversiones reales, es decir, a evitar la especulación. Y eso que nos han 'vendido' que lo musulmán es el cáncer de nuestra civilización.

Sin especulación viviríamos mejor, sin duda, seguramente sería un punto de no retorno hacia la equidad o la vida real. Quizás por eso en el trailer del libro usan la analogía con 'matrix', la economía que vivimos es virtual, nada es real... es canalla. Siga leyendo >>>

Juegos Socialmente Responsables

Por Cristian Salas Sanhueza. Nadie sabe en qué momento de la historia de la humanidad el ser humano comenzó a jugar. Pero sabemos con certeza que muchos de los juegos que aún se efectúan, casi sin transformaciones, tienen miles de años. El origen de los juegos es paralelo al de las ciudades. Antiguamente, los juegos eran realizados por los magos y chamanes y constituían prácticas religiosas con el objetivo de asegurar el bien colectivo y personal. Se atribuía su invención y primer uso a las divinidades. Cuando la clase sacerdotal desechó el juego como elemento de su religión, los pueblos los tomaron para sí, y en lugar de extinguirse, cambiaron su rumbo. Primero fueron los hombres los que disfrutaron de los juegos, luego las mujeres y finalmente las criaturas, quienes representan el verdadero elemento transmisor de este elemento folclórico (www.todohijos.cl).

Que tiempos aquellos!!!!!!, en este momento según cifras de la Junta de Auxilio Escolar y Becas, Junaeb, en Chile el 18 por ciento del alumnado es obeso, lo que deja al país entre las naciones con más obesidad infantil en el mundo, por lo que se hace indispensable conocer los factores que discriminen entre pacientes que requieren de un control y tratamiento en un centro de referencia nutricional, de quienes deben estar bajo control y tratamiento a nivel de atención primaria, o incluso que no se justifica tratamiento.

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Hablando de consumo y la responsabilidad social

Por Perla Puterman. Dentro de mi inquietud sobre como debemos reaccionar quienes consumimos, hoy recibí este articulo y quise compartirlo con ustedes.

Comunicación y RRPP Fecha: 5 de mayo de 2008

ARGUMENTO DE COMPRA: LA RESPONSABILIDAD
El consumidor busca otros argumentos para fundamentar su compra, más allá del precio, los beneficios y la utilidad del producto. La emoción, la experiencia y la correspondencia a un estilo de vida son los motores de compra hoy en día. La responsabilidad social permite a las empresas diferenciarse de la competencia en un escenario de lucha de precios y sobreoferta. Las marcas dentro del mismo segmento de precio y calidad tratan de ganarse el favor de los consumidores. Hoy en día, los consumidores han aprendido que da igual qué producto compren y que casi nunca cumplen las promesas que hace la publicidad. Los consumidores de hoy en día se guían por las recomendaciones de su entorno y por el compromiso de la empresa con su entorno social y ambiental, no sólo por las emociones que despierta la marca. Las empresas responden con nuevas siglas: la Responsabilidad Social Corporativa (RSC) y dan importancia en su actividad y en su comunicación al bien común. La importancia de la credibilidadEn la época del desmantelamiento del estado social, las empresas y los individuos asumen cada vez más la responsabilidad social, aunque le siente peor a su bolsillo; los consumidores quieren saber qué condiciones sociales u ecológicas rigen en una empresa. Para que la política de RSC tenga éxito, la credibilidad es un factor vital, pero también hay que comunicar el compromiso para darlo a conocer. Esto supone un cambio en los contenidos, en la presentación y una fuerte orientación a los medios con más posibilidades de que el monólogo se convierta en un diálogo personal con consumidores individuales. Sin embargo, como señala Kerstin Plehwe, asesora política y económica y autora que preside Initiative ProDialog, centro de información y asesoría en comunicación económica y política, esto es más fácil de decir que de hacer, puesto que el consumidor actual reacciona de forma crítica a los mensajes económicos y políticos y cuenta con instrumentos que le permiten indagar sobre las afirmaciones de las empresas. La web 2.0 apoya esta difusión de información propiciando el encuentro entre personas de ideas similares, permite la investigación y la obtención de nuevos conocimientos, sobre todo cuando se trata de reflexionar sobre la información emitida por los canales clásicos. Más de una marca se ha tenido que enfrentar a estas alturas a un post irritado o a un vídeo casero con malas intenciones. Por añadido, los consumidores tienen hoy una actitud distinta respecto a las marcas, sus productos y mensajes: En cuestión de segundos, los usuarios pueden hablar sobre un tema con otros usuarios, investigar y difundir la información que generen con un nivel de difusión impensable hace unos años. Para entrar con buen pie en este proceso de transparencia, la marca sólo cuenta con su credibilidad y su autenticidad. La mala impresión de las promesas incumplidasNo es una tarea fácil, según señala Plehwe; los lemas bonitos y el clásico lenguaje publicitario ejercen escaso efecto ante la participación de los usuarios reales y las nuevas formas de comunicación. Lo de la credibilidad es muy serio. En fechas recientes, la ONG SETEM denunció el incumplimiento de los acuerdos de RSC por parte de dos grandes instituciones bancarias, que disfrutan de una imagen bastante positiva, como son BBVA y Banco Santander. Incluso campañas tan logradas y aclamadas como las de Dove, con un discurso políticamente correcto por la diversidad física, empiezan a toparse con las críticas de algunos consumidores. Aún así, la escalada de esta marca y la fidelidad obtenida del público objetivo demuestran que el discurso responsable cala muy hondo. Cómo ser responsableLa responsabilidad social corporativa se puede ejercer en muchos niveles: dentro de la empresa, respecto a las políticas de contratación, conciliación y beneficios sociales de los trabajadores. Fuera de la empresa, respecto al entorno social inmediato o respecto al medio ambiente. Y las iniciativas honestas se ganan el respeto y el apoyo de los consumidores. Para conseguirlo, las empresas tendrán que responder a las exigencias de transparencia, credibilidad y autenticidad que imponen consumidores y accionistas, lo que requiere de la empresa ser consecuente y actuar con valor. Los resultados de la responsabilidad social corporativa se traducen en un aumento de la fidelidad del cliente, además de la posibilidad de la empresa de aprender continuamente a través de él, señala Kerstin Plehwe. ¿Qué tienen que hacer los anunciantes al respecto? Responder a las exigencias mencionadas y aplicarlas a la industria y al producto y atender a las viejas reglas del diálogo: escuchar de verdad, responder con honestidad y actuar en consecuencia. En opinión de Plehwe, así es como la RSC tendrá la fuerza suficiente para aumentar el valor social de la empresa y mejorar la imagen y credibilidad de la empresa, además de los ingresos.
Fuente: marketing.com
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Consumiendo con responsabilidad

Por José Carlos Purizaca. Consumir es algo más que solo adquirir productos o servicios, ya que también puede constituir una herramienta para el cambio social, y es que como ciudadanos contamos con un mecanismo de participación, que es aquel acto que realizamos voluntaria o involuntariamente en cada momento de nuestras vidas, desde que nos despertamos, tomamos desayuno, nos movilizamos a nuestro trabajo o estudio, o incluso cuando vamos a dormir. Todos estos actos pertenecen a nuestro propio consumo.

Nuestro consumo nos permite muchas oportunidades para comenzar a actuar, pero para ello es importante que nos detengamos a reflexionar de algunas situaciones que se han vuelto cotidianas, como cuando simplemente salimos a caminar, a veces parece que necesariamente “debemos” comprar algo, y consentimos en propiciar un viajecito a las tiendas por departamento o al market, sin evaluar el impacto de nuestro consumo.

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La nueva Ley de Contratos del Sector Público española introduce las cláusulas sociales con 'boquita de piñón'

Por F. Xavier Agulló. Las compras directas de productos y servicios por parte del sector público europeo supone el 16% del PIB, el 18% en el caso español. ¿Te imaginas que en dichas compras se tuvieran en cuenta criterios socialmente responsables? Eso son las cláusulas sociales. Implicaría un efecto arrastre muy beneficioso para la sociedad.

Ahora bien, dejemos de imaginar, pues la esperada nueva Ley de Contratos del Sector Público que entra en vigor este 1 de mayo se queda a las puertas de 'querer' conseguirlo. Y digo 'querer' a conciencia, pues ya el anteproyecto de ley hacía prácticamente caso omiso a dicha necesidad social. Y eso que en teoría dicha normativa debía seguir la filosofía de la ya 'vieja' Directiva europea 2004/18/CE. El Estado español ha tardado 4 años en transponer dicha directiva a la su legislación, y lo ha hecho 'ad literam' pero sin inspiración. Es decir, no ha seguido la filosofía y dirección que marcaba dicha directiva.

Pero en cualquier caso veamos qué opciones les quedan a las administraciones públicas que deseen ser socialmente responsables.
Podemos clasificar las cláusulas sociales en cinco tipos:

- Inclusivas o de inclusividad laboral (género, discapacidad, situación familiar, etc.).
- Laborales o de calidad de las condiciones laborales (estabilidad, conciliación, derechos humanos, etc.).
- Verdes o sostenibles (emisiones, ecoproductos, energías renovables, etc.).
- Solidarias o de apoyo a la comunidad (comercio justo, economía social, lengua y cultura, etc.).
- Éticas o de gestión ética (transparencia, certificaciones, cooperación, etc.).

De todas ellas, sólo las cláusulas verdes tienen una cobertura explícita global, ya sea a través de los criterios de valoración (artículo 134) o bien por condiciones de ejecución de los contratos (artículo 102). Por su parte, las cláusulas inclusivas pueden ser aplicadas casi sin restricciones en las condiciones de ejecución, mientras que sólo en los criterios de valoración cuando tengan relación con el objeto y públicos objetivo del contrato.

Es decir, la RSC sólo 'suma puntos' en ocasiones muy concretas, por lo que titulares como el del periódico económico Cinco Días (La RSC suma puntos para adjudicarse un contrato público) son cuanto menos amarillistas, sino tendenciosos.

Por su parte, las cláusulas laborales pueden ser introducidas en las condiciones de ejecución si fomentan la igualdad hombre-mujer, la formación, la lucha contra el paro, la calidad de vida o el respeto a los derechos laborales básicos (art. 102).

Las cláusulas solidarias pueden introducirse únicamente ante igualdad de condiciones, es decir, para 'desempatar' (habida cuenta que el 'empate' siempre es subjetivo). Pueden definir preferencias ante igualdad de condiciones hacia el comercio justo o las empresas de inserción (disposición adicional sexta), o también 'reservas de mercado' para centros especiales de empleo (disposición adicional séptima) (nota: por ley, las empresas de inserción integran a personas pertenecientes a colectivos con riesgo de exclusión, mientras que los CEE tienen en su plantilla un mínimo de un 70% de personas con discapacidad). Hay quien puede considerar éstas como cláusulas sociales, desde mi punto de vista es simple limosna. En fin, que poco trecho tienen este tipo de cláusulas.

Finalmente, las que menos recorrido tienen son las cláusulas éticas o de gestión ética. Se pueden establecer prescripciones técnicas que hagan referencia a normas reconocidas (art. 101), o bien haciendo mención explícita a la posibilidad de crear uniones temporales (que fomentan la cooperación empresarial o entre empresas y ONG).

En fin, que de poco sirve un peine ni que sea de regalo si se tiene poco cabello. Los grupos de presión empresariales se han salido con la suya con su lobbying, mientras que las centrales obreras han aportado su granito de arena irresponsable al no presionar para conseguir mayores requisitos de calidad laboral e inclusividad; precisamente en referencia a este último punto, no olvidemos que la LEY 13/1982 de 7 de Abril, de Integración Social de los Minusválidos, sigue sin cumplirse 25 años después (que reserva un 2% de los puestos de trabajo a personas con discapacidad). Ni empresariado ni sindicatos han tenido interés en que se cumpla.

¿A quién la interesa que la compra pública sea ética? La nueva Ley de Contratos del Sector Público española introduce las cláusulas sociales con 'boquita de piñón'... que no sea que se vaya a ofender alguien.
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La Responsabilidad Individual en la Responsabilidad Social

Por Rosa Alonso. Últimamente quiero hablar de muchas cosas y escribir sobre algunas de ellas, pero los días pasan y no encuentro el momento. Quiero hablar de temas como el feminismo de postín, pasando por la sobre saturación y desinformación sobre el cambio climático y llegando a la Responsabilidad Individual.

Es con este último tema con el que me voy a quedar hoy.
Me parece apasionante como cada vez más a menudo el ejercicio de ver paja en el ojo ajeno se está poniendo de moda. Vamos, así como criticar a bailarines y bailarinas de “Fama” entre personas treintañeras.

Llega un momento en que juzgar los comportamientos de las organizaciones nos debe llevar a una reflexión mucho más profunda que la simple “crítica” insustancial vertida porque “queda bien” hacerlo sobre “grandes monstruos de la economía”.

Veamos, esos “grandes monstruos” producen en función de lo que el consumo demanda. Entonces, deberíamos reflexionar sobre las responsabilidades de las corporaciones como que no son más que fieles reflejos de lo que sus mercados (clientela) les piden. Por tanto, la responsabilidad de que una empresa utilice uno u otro material no es más que la del consumidor y consumidora que sigue consumiendo.

Que empresas, por ejemplo, utilicen transgénicos no es porque sólo quieran ahorrarse dinero, es porque quien consume no se plantea comprar otro producto de la competencia. Que haya instituciones que sigan emitiendo gases de efecto invernadero es porque quien consume no se preocupa si el producto o servicio ha tenido que importarse desde no sé cuantos kilómetros más allá.

El poder lo tiene el consumo. Yo y Usted. Plantéese siempre que consuma algo qué es lo que está consumiendo, de donde ha sido traído, como ha sido fabricado, qué personas han tocado o participado en su elaboración, qué materias primas han tenido que ser utilizadas y en qué condiciones… Ya lo decía el presidente de Camp “si encuentra algo mejor... cómprelo”!

Porqué le pedimos al sector privado que además de cumplir las leyes, haga mucho más, si las personas no cumplimos ni las de circulación? Y sigo insistiendo, por qué las ONG le piden a las empresas que actúen de una forma que ni ellas saben ni pueden aplicar?

Cuando asumamos que tenemos parte de Responsabilidad en este pastel de la Responsabilidad Social, podremos comer un poco y criticar los ingredientes. Siga leyendo >>>

"Diferentes habilidades" publicitarias

Por F. Xavier Agulló. Pocas veces aprendemos algo socialmente responsable de la publicidad televisiva, y menos en la final de la SuperBowl. O sea que, una vez que hay algo, vale la pena compartirlo y disfrutarlo.

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Publicidad Sexista

Por Yesenia Torres. Al reparar en las vallas publicitarias, volantes y presentaciones en eventos de las diferentes marcas de bebidas alcohólicas producidas en Colombia, es comun encontrar que la dignidad de la mujer se degrada al ser utilizada como una mercancía sexual, como se constata en el Aguardiente Tapa Roja, Aguardiente Antioqueño, Ron Santa Fé, Cerveza Pilsen, Cerveza Costeña y por supuesto, las iconográficas chicas de la Cerveza Agüilla.

Sin embargo como consumidora, con gratitud debo decir que este panorama empieza a cambiar y el primer paso lo ha dado precisamente la Cervería Bavaria al firmar el código de regulación de las licoreras agremiadas en Acil.

Las nuevas campañas ha dejado a un lado las chicas semidesnudas por campañas publicitarias que respetan la dignidad de la mujer y están orientadas hacia la igualdad de genero, actualmente se observa en los camiones distribuidores afiches donde hombres y mujeres disfrutan por igual de la pasión del fútbol y donde por primera vez en Colombia las mujeres son tratadas como consumidoras inteligentes en este sector.

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La responsabilidad social de escribir en un blog

Por Leticia Rebeca Gasca. ¿Por qué hablar de responsabilidad social de la comunidad blogger? Yo más bien me preguntaría ¿por qué no hacerlo? Finalmente, todo lo que tiene un impacto en la sociedad debe buscar que éste sea positivo, y la realidad es que el impacto de quien escribe en la red puede ser enorme.
Hay Blogs (no digamos sitios web) que reciben millones de visitas mensuales, y por lo tanto, influyen en millones de personas que por este medio pueden adquirir conocimientos tan diversos como la mejor manera de construir una bomba ó las mejores alternativas para consumir responsablemente.
Y para los hombres y mujeres que buscamos que nuestras palabras generen información y reflexión debemos analizar de qué manera podemos realizar esta labor más responsablemente.

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¿Podemos perdonar a las empresas que han obrado mal en el pasado?

Por Daniela Toro. Comenzaré este posteo comentando una anécdota personal que en cierta manera me hace recordar otra que comentó Xavier meses atrás La culpa es de quién compra... mal y que como la mía también sucedió en un supermercado. Realizaba la compra semanal junto con mi hija adolescente. Cuando pasamos por la sección de cereales ella escogió un determinado producto y lo echó al carrito. Yo lo cogí y lo puse de vuelta en su lugar. Cuando preguntó atónita por mi comportamiento me disculpé diciendo que era de la marca Nestlé y que yo no compraba productos de esa marca. Bastante enfadada los volvió a coger (mala idea la de llevarle la contraria a una adolescente) y yo volví a responderle:
“Pero que te he dicho que son Nestlé”
“y a mi qué, es la única que lo fabrica”
“Porque en los años 70 condujeron una agresivísima campaña comercial desinformativa en América Latina para que las madres compraran su leche de fórmula argumentando que era buena para sus bebés y les ayudaría a hacer sus vidas más cómodas. Esto llevó a que las madres dejaran de dar el pecho a sus hijos e hijas viéndose luego obligadas a comprar la leche Nestlé que era muy costosa para las capas más empobrecidas de la población. Aquello causó muchos casos de desnutrición y problemas de talla y peso en muchas criaturas e incluso a la muerte de bebes.”
“¿Pero cuándo pasó esto?”, preguntaba mi estupefacta hija.
“En los años 70”
“pero si eso fue hace siglos” (comentario nada bien tomado para una persona nacida en dicha década) “las personas que hicieron eso seguro ya ni están en la compañía, además habrán re