Por F. Xavier Agulló. Mientras algún medio de comunicación no demasiado 'neutro' nos sigue deleitando diariamente (ay esa mano que mueve los hilitos...) con los 'pecados' de Intervida (hoy tocó una historia de la pantera rosa), y mientras un porcentaje pequeño seguimos respetando la presunción de inocencia de los cofundadores, cada vez va tomando más relieve el debate ético sobre el futuro del Tercer Sector, que es lo que al final creo que sólo va a quedar de todo este asunto.
Y ese debate, claro está, se hace desde dentro de Intervida, que ahora que está intervenida sí que es 'transparente' y 'podemos confiar en ella'. En una entrevista en el periódico catalán Avui, el Sr. Àngel Miret nos cuenta como los administradores de Intervida quieren prohibir que las ONG inviertan en empresas privadas (leer en catalán o traducción automática al castellano). A mi me parece un ejemplo más de esa 'mano que mece la cuna', pero bueno, analicemos objetiva y profesionalmente la propuesta y dejemos por un momento la polémica de lado.
De entrada el titular asusta, parece que Dios haya intervenido la ONG, pero no, luego mirando la 'letra pequeña' te das cuenta que es una simple propuesta para quien debe legislar sobre ello. En definitiva, vienen a decir que 'zapatero a tus zapatos', y que las ONG no pueden crear empresas (ni que sean con el adjetivo de 'sociales' como el caso de Intervida).
Hace unos días recibí un correo de una persona 'experta' en tercer sector que me calificaba de 'ridículo' por, entre otras cosas, afirmar que las ONG son empresas. Como la Biblia, las palabras hay que interpretarlas. Hará un año escribí precisamente sobre ello (Las ONG son empresas), posteo que parece que gustó en su momento pues, por ejemplo, fue difundido por Canal Solidario, un exquisito portal sobre el Tercer Sector, y que todavía hoy es uno de los posteos más leídos en la historia de Blog Responsable. Pero ahora parece, de repente, que es una afirmación 'ridícula'. Creo en cambio que las ONG deben ser gestionadas como si de una empresa se tratara, otra cosa es que no deban, lógicamente, buscar el lucro, del mismo modo que una empresa tampoco se convierte en ONG por hacer políticas de RSC.
El Sr. Miret viene a afirmar que una ONG se corrompe cuando se quiere parecer a una empresa, en cambio seguro que piensa que una empresa se purifica cuando se quiere parecer a una ONG (con políticas de RSC). Porque las empresas, por naturaleza, son malas, muy malas, algo que hay que erradicar. Es como llamar a alguien de 'derechas', que ahora es feo, pues si a una ONG la llaman '¡empresa!' ahora va a ser un insulto. Quizás pronto debamos buscar un eufemismo para sustituir la frase 'me voy a la empresa'...
Es bueno que haya diálogo sobre el modelo del tercer sector, respeto otras opciones como la opinión del Sr. Miret por supuesto, y entiendo e incluso comparto muchos de sus argumentos de fondo, que no de forma. Pero lo que no veo es que sea necesario el 'abordaje' de una ONG con mentalidad empresarial (tampoco es la única) para tomar sus riendas y desde su púlpito privilegiado defender como único Dios a las ONG 'puras'.
El Tercer Sector lleva mucho tiempo bajo sospecha, y es necesario que tome alguna medida al respecto. Pero en vez de caminar hacia la transparencia, la cogestión con las partes interesadas, los modelos participativos y la introducción de principios de gestión empresarial, el sector parece preferir hacer un 'apaño' con una salida hacia adelante cazando una ballena cualquiera para proclamar, desde encima y arpón alzado, que ya hemos cazado a la mala del mar y que el resto de las ONG son buenas si son 'puras' y no crean empresas (sociales, aunque insisten en llamarlas 'privadas' para enfatizar el insulto).
Las empresas sociales pueden ser una gran herramienta para coadyuvar la reducción de la pobreza y desigualdades del mundo. De hecho, los emprendimientos sociales pueden tener forma jurídica de asociación o fundación como lo pueden tener de empresa (mejor quizás eso sí si es propiedad de una fundación). Es bueno que las ONG aprendan de las empresas, como las empresas de las ONG. Son buenos los híbridos, es buena la riqueza, la diversidad, es bueno avanzar hacia adelante y no volver constantemente hacia atrás.
Me pregunto si también Dios va a prohibir que las empresas creen fundaciones o asociaciones.
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