"Ormetá" en el Tercer Sector

. lunes, 31 de diciembre de 2007

Versió en català

Por Rosa Alonso. Año nuevo, vida nueva.
Esto significa hacer balance, borrón y cuenta nueva.
Y sin duda, para el tercer sector ha significado sufrir una crisis de “identidad” este 2007.

Y es que ha llegado la hora de hacer “cuenta nueva”.
Ha llegado la hora y el momento de debatir a fondo el modelo que se lleva a cabo.
Hay que trabajar a fondo con los puntos clave del declive: la transparencia, la competencia y la endogamia egocéntrica.

1. Transparencia: Punto de inflexión del año.
Hablar sobre lo que significa el término, lo encuentro inútil.
Más que nada, por que cada cual le asigna una interpretación partidista y autocomplaciente.
Sigo pensando que las organizaciones serian más transparentes si las bases sociales manifestaran su implicación y desarrollasen su concepto de Responsabilidad Individual. Por tanto, las ONG deberían invertir dinero en incentivar la participación.
Aunque, claro, eso significaría someterse realmente a las inquietudes de la sociedad.
Y realmente, ¿hay preparación para observar la realidad de la gran masa social?, ¿seguimos operando sin hacer caso al 80% de la población que no participa de ningún movimiento social?, ¿seríamos capaces de explicar el modelo de trabajo?, ¿se nos entendería?, ¿se estaría en disposición a ser transparentes con personas que no saben lo que significa?

2. Competencia: In crescendo.
Este año, ha significado la mercantilización de las organizaciones.
Cada vez hay más, y mejores. Pero el pastel sigue siendo el mismo. Las mismos 8MM de personas.
Eso significa que las organizaciones han tenido que ponerse las pilas y empezar a lidiar con conceptos típicamente empresariales: cuotas de mercado, competencia directa, acciones de marketing…
Han empezado a lidiar con estos conceptos y han escogido el camino más destructivo: tratar a la competencia como “invasora” de “su espacio de poder”. Quizá orientadas por las grandes organizaciones que se han visto sumidas en una lucha agresiva de captación de cuotas de mercado, es decir, de captación de fondos. Es decir, de fondos económicos.
Y ese modelo de competencia crea desvirtualización, decepción, desapego y crea sentimientos sociales adversos y contraproducentes.

3. Endogamia egocéntrica: Cada vez, más clara.
Y es que el gran problema es que se ha perdido el norte.
No nos acordamos de la finalidad real de los proyectos.
Y la cooperación (por poner un ejemplo claro) se ha convertido en moneda de cambio de gobiernos. Y, por ese motivo, los “capos” de las organizaciones se han convertido en eso mismo: en “capos”. Y esos “capos” solo aceptan entrar en la “familia” a quienes les “bailan el agua”. Vamos, algo así como el comportamiento de la “mafia”.
Eso solo conduce a la autodestrucción del modelo. Sin nuevas caras, sin nuevas ideas, sin alternativas y sin capacidad de evolución.

Y dejo eso ahí. Por que eso es lo que hay.
Sin trampa ni cartón.

2 Comentarios:

Juanjo dijo...

Una magnífica síntesis sobre los cambios a los cuales el asociacionismo se enfrenta y debe reflexionar.

Desde el gobierno se favoreció la creación de asociaciones y se las dotó de convocatorias a las cuales acudir y desde las cuales orientar su labor y función.

El poder es siguiendo la metáfora del señor de los anillos, el anillo del cual cuesta desprender. En las asociaciones ha pasado algo así, unas buenas intenciones la inician y posteriormente funciona como una empresa, se genera un núcleo de control y gestión que se rodea de fieles para preservarlo.

Al igual que según el efecto mariposa "el aleteo de una mariposa en Hong Kong puede desatar una tormenta en Nueva York", algunos acontecimientos que se están dando pueden precipitar un nuevo modelo de movimiento social.

Rosa Alonso dijo...

Gracias Juanjo.
Estoy de acuerdo contigo.
En el 3r sector, se están despertando ciertas conciencias que no ven con buenos ojos la inercia en que están sumidos...

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