Comercio justo vs. Desarrollo Sostenible. El debate entre desarrollo local y cambio climático

. lunes, 26 de octubre de 2009

Por Daniela Toro. Hace ya algún tiempo un amigo reflexionaba sobre cómo el comercio justo por definición no podía ser ambientalmente sostenible pues implicaba el transporte de alimentos y otros productos desde distancias bastante considerables hasta su consumo final. Su comentario me hizo caer en cuenta de una disyuntiva de la que no había sido consciente hasta el momento.

El comercio justo se basa en la compra directa de bienes a quienes los producen evitando la cadena de comercialización intermedia que es la que encarece el producto. De esta manera personas y comunidades que de otra manera tendrían que vender aquello que producen a grandes multinacionales y a precios ínfimos logran obtener un precio más justo por los mismos. En pocas palabras, el comercio justo es un camino para abandonar la pobreza y optar por una vida más digna.

Si miramos el comercio justo tan sólo desde la óptica de la ética y de la justicia, está claro que es un sistema que potencia la economía local, la equidad de la mujer y el acceso a una mejor calidad de vida, entre otros beneficios. Pero si lo sometemos al escrutinio único de variables medioambientales como mínimo cabría plantearnos ¿cuál es el enfoque correcto a la hora de abordar la huella medioambiental de los productos del comercio justo? Por eso me pregunto y os pregunto porque ni mucho menos tengo una respuesta. ¿Cómo combinamos ambas visiones, lo ético y lo equitativo con lo ambiental y la lucha contra el cambio cambio climático?

En un interesante artículo publicado por el Observatorio Andaluz de Salud y Medioambiente titulado “El medio ambiente y la ética social influyen cada vez más a la hora de escoger lo que comemos” encontré que éste no es ni mucho menos un debate nuevo.

La opinión de Esther Vivas, de la Red de Consumo Solidario, es que ante la amenaza del cambio climático ha saltado la alarma por el gasto de combustible y el aumento de las emisiones de CO 2 derivados de los alimentos que son transportados largas distancias. Es la huella ecológica de los alimentos. ¿Es sostenible y saludable comer uvas cultivadas en Chile en lugar de las que han madurado en el Penedès? ¿Debemos comprar a países pobres para ayudar a su economía? “No tiene sentido consumir aquellas frutas que vienen del otro extremo del mundo y que también se cultivan aquí. Este comercio internacional es insostenible desde el punto de vista ambiental y social; sólo beneficia a las multinacionales y olvida a los pequeños productores”, sostiene.

Por un lado están quiénes como Ester afirman que la compra, traslado y consumo de bienes traídos de distancias largas, sean estos comercializados de manera tradicional o justa, es una amenaza al cambio global por las emisiones de gases dañinos que genera y que la opción correcta es el consumo de productos locales, que no sólo potencian la economía del campesinado de la zona sino que implican un gasto menor de combustibles fósiles.

Por el otro lado están quiénes sostienen que frenar la compra producida en países en desarrollo no será sostenible para sus economías. Tal es el caso de Intermón-Oxfam, que se explica en el mismo artículo. De acuerdo a representantes de esta organización el argumento de la huella ecológica es insuficiente para denostar los productos que llegan de otros rincones del planeta. “No podemos fomentar que se deje de comprar a países en vías de desarrollo y perjudicar a millones de personas. No soy partidario de decir que lo local es mejor”, sostiene José Antonio Fernández, responsable de agricultura de Intermón. “Además de los kilómetros que recorre un alimento, debemos tener en cuenta cuestiones como el tipo de cultivo, si han utilizado pesticidas, si es respetuoso con el medio ambiente…”, añade.

Éste es sin duda un debate abierto y que da mucho de sí por eso os invito a dejar vuestras opiniones y construir entre todos un interesante debate.

8 Comentarios:

Carlos Burgio dijo...

No es una decisión fácil.... definitivamente se trata de lograr lo que se denomina el Comercio Justo, y lo que se menciona posterior se traduce en consecuencias de lo exitoso o NO exitoso de este tema principal. Suena Utópico pero ese debe ser el camino. La regla debe ser consumir en la propia nación aquellos alimentos que se producen en ellas y NO importar(traer) estos mismos alimentos que se producen en otro lado..... Si en España se producen manzanas rojas (en suficiente cantidad) no tendría sentido importarlas de USA (hipotéticamente hablando) aun cuando sean más grandes o menos rojas, y más BARATAS..... Si estos factores son causa para importarlas(traerlas) de otro país, entonces (sigo hablando hipotéticamente) en España se debería estar trabajando para lograr manzanas más grandes o menos rojas y más BARATAS. Se debe atacar la causa de estas importaciones INÚTILES y solamente traer de otros paises lo que DEFINITIVAMENTE no se produce (o se produce poco) en el propio país. Esta acción, generalizada en todos los rubros alimenticios y NO alimenticios, y a su vez realizada por la mayoría de los paises, tendría un efecto INMEDIATO en la mejoría de la Calidad del Medio Ambiente Mundial. Los paises en Desarrollo se verían obligados a buscar mercados en aquellos paises que realmente tienen falta de sus productos...... que seguramente existirán.

Alfredo dijo...

Un saludo cordial a todos. No quisiera desviarme mucho del debate planteado entre el comercio justo y su supuesto impacto ecológico. Naturalmente el transporte transnacional juega un papel importante en la contaminación mundial, pero también lo hace la agricultura, en particular aquella generalmente practicada en los países desarrollados, que se encuentra mecanizada y utiliza cantidades masivas de agro-químicos.

Se estima que la agricultura emite actualmente el equivalente a 6 mil millones de toneladas de dióxido de carbono al año. De acuerdo a la organización Greenpeace, la agricultura convencional e intensiva, mecanizada y basada en el uso de fertilizantes, herbicidas y pesticidas, ha tenido un costo medio ambiental y social tan alto, que pone en riesgo la capacidad de mantener los niveles de producción necesarios para la alimentación mundial.

En abril de 2008, la Evaluación Internacional del Conocimiento de la Agricultura, la Ciencia y la Tecnología para el Desarrollo (IAASTD por sus siglas en inglés), auspiciada por la FAO, el PNUD, el PNUMA y el Banco Mundial, publicó un reporte en Johannesburgo que refleja el creciente consenso entre científicos y algunos gobiernos, de que el viejo paradigma de la agricultura tóxica e industrialmente intensiva se encuentra desfasado. En su lugar surge una fuerte aspiración por una agricultura de pequeña escala, tal como la que predomina en el mundo en desarrollo.

Lamentablemente, son precisamente los países pobres en las regiones tropicales y subtropicales los más afectados por una contaminación que no han generado. De acuerdo al Instituto Internacional de Investigación de Políticas de la Alimentación (IFPRI por sus siglas en inglés), para el 2080, la producción agrícola en los países en desarrollo decrecerá un 20% debido al cambio climático y el índice de malnutrición podría alcanzar los 359 millones para el 2050.

El comercio justo es ética y ecológicamente responsable en la medida en que apoya aquellos productores que menos contaminan y castiga aquellos que a través de sus prácticas industriales destruyen el planeta. El comercio justo, no obstante, no es suficiente, el desarrollo de los países pobres requiere una reforma profunda de las reglas del comercio internacional y del sistema financiero internacional. La recuperación del medio ambiente requiere otro tanto.

el blogueiro dijo...

Hola
En mi opinión, las implicaciones del cambio climático deberían tener más peso en este debate porque los cambios que puede generar en los ecosistemas pueden ser mucho más relevantes para la sostenibilidad de las economías precarias de los países en vía de desarrollo. En otras palabras, los cambios que sufrirán estos países podrían cambiar drásticamente su capacidad de producción agrícola.
Consumir lo local es lo sostenible pero esto no necesariamente debe estar reñido con el comercio justo pero si reduce su campo de operaciones. Aquí no cultivamos café, cacao,...

Daniela Toro dijo...

De entrada gracias a Carlos, Alfredo y Blogueiro por haberse tomado el tiempo de interesarse por este tema y contestar.

Las tres intervenciones son muy interesantes y abren nuevos campos de debate. Intento resumir un poco lo planteado e irlo comentado. Carlos nos habla de la necesidad de evitar el comercio de productos que ya se producen localmente. Sin embargo, ya sabemos que las multinacionales suelen, no siempre mayoritariamente moverse por un tema de precio, si las hortalizas de tal lugar son más baratas que las producidas localmente pues serán las primeras y no las segundas las que se comercialicen. Aquí de nuevo, como ya he comentado otras veces, el poder lo tienen los consumidores. Si yo tengo en una mano manzanas del Empordà, suponiendo que vivo en Cataluña, y en la otra manzanas chilenas o californianas o de donde sean pues sé que las primeras han generado muchas menos emisiones en su traslado y por tanto serían la opción correcta desde un punto de vista ambientalmente responsable. Eso por un lado.

Luego está el tema planteado por Alfredo y que introduce un tema claramente crucial, agricultura intensiva vs. agricultura a pequeña escala. Su post nos hace pensar que el problema no es si se produce o no en un lugar cercano al consumidor final sino en cómo se ha producido.

La producción a pequeña escala y no mecanizada ni industrializada es respetuosa con el medio ambiente. Este es el tipo de agricultura propia de los países en vías de desarrollo y propia sobre todo del comercio justo. Por tanto el dilema al final se complica aun más. Ya no es sólo entre lo que se produce localmente y lo que se produce a grandes distancias pero de manera más justa pues a esto hay que introducir las variables de una agricultura respetuosa o no con el ambiente. Puede que tengamos una producción local pero mecanizada que contamina aun más que aquella realizada a distancia pero de manera socialmente justa y respetuosa con el medio ambiente. Puede que al final la producción intensiva emita más emisiones que la producción realizada vía comercio justo en países lejanos. ¿Dónde está el punto de equilibrio? No es fácil saberlo. Yo no lo sé pero al meno si sé que antes de hacer emitir un juicio en uno u otro sentido hay que tener mucha más información.

Y por último me parece que blogueiro hace un buen análisis de cierre. Hay que tener siempre presente los efectos del cambio climático pues de no hacerlo las consecuencias en las economías de países tanto desarrollados como en vías de desarrollo serían devastadoras.

Como podéis ver este tema da mucho de sí y en cuanto rascas un poco empiezan a surgir más y más elementos a considerar. Valdría la pena continuar comentándolo y recopilando más información.

Un saludo cariñoso a tod@s,
daniela

F. Xavier Agulló dijo...

Esto me hace recordar un escrito, tiempo pasó ya, sobre los dilemas y contradicciones en la RSC. Lo cierto es que no hay soluciones responsables en términos absolutos, sino en relativos o, si me permite, subjetivos. Y quienquiera que adopte una vía u otra, tendrá la razón. Simplemente porqué las verdades universales no existen, siempre hay otro punto de vista.

Pero fíjense cuan distinto es el resultado, sea el que sea, si lo comparamos con tomar como único criterio para el consumo o la compra el criterio 'precio'.

Personalmente acostumbro a promover el consumo responsable alineado con la personalidad de cada quien, porqué sean cual sea el resultado, será más responsable que si se guía sólo por precio o calidad-precio.

Otro dilema surgido hace poco, el de las bombillas de bajo consumo. Ciertamente son a priori más ecológicas porqué consumen menos pero... qué sucede al final de su vida útil? qué sucede si se rompen en un espacio cerrado? El vapor de mercurio que contienen puede dañar medio ambiente y salud.

En fin, si la Tierra sería perfecta, no tendríamos un Cielo que ganarnos. Prefiero afrontar dilemas, y con ello alimentar la maquinaria neuronal, que dormirme en la hamaca somnolienta del mejor precio.

Rogelio Oré dijo...

Hola a todos,
No veo ninguna contradicción entre Comercio Justo y Desarrollo Sostenible. Al contrario, creo que son esquemas compatibles. Como tampoco aprecio incompatibilidad entre desarrollo local y cambio climático.

El comercio justo, como todo gran proyecto, obviamente tiene que pulir criterios. Pero integra el cuidado medioambiental desde hace tiempo; como es el caso del café, donde mucho productores tienen ambas certificaciones (orgánico y Fairtrade). El consumidor del Norte no paga, no debería pagar un precio excesivo por esos productos (otra cosa es que alguna comercializadora encarezca los precios en el Norte). Pero los pequeños productores de comercio justo en el Sur, siguen vendiendo su café tal como lo hacían antes; lo único que han logrado es que los múltiples intermediarios se conviertan en uno o dos a lo sumo; lo que les garantiza un precio anual estable y razonable (nunca sobredimensionado). Y por supuesto, son un contrapeso a las transnacionales que, al ver el mercado creciente de estos productos ya han entrado o están entrando en este mercado; por lo cual hay en este momento un debate abierto en los actores de este movimiento.

Si el café de Colombia o Perú, si el cacao de Ghana o Camerún recorren largas distancias y se venden en tiendas del Norte, no es porque alguien esté perdiendo o subvencionando costes (como si se hace con otros productos agrícolas, por políticas establecidas en Bruselas o Washington). Los productos de comercio justo, en esencia, están aquí simplemente por su calidad y por que hay un mercado de consumidores que los demanda.

ANAIZ QUEVEDO dijo...

Me dejaste pensando Daniela, Excelente reflexión, abrazos

Daniela Toro dijo...

Ante todo mi disculpo por haber dejado pasar tanto tiempo sin responder.
Dicho esto quería agradecer a los que han agregado algún comentario. Me gusta el razonamiento de Xevi. Es cierto que el tema es complejo y entran en juego diversos puntos de vistas, sin embargo, tenerlos en consideración y darles la vuelta es mejor que simplemente ser un peón más de la maquinaria que compra lo que le ponen frente a las narices sin cuestionarse nada.
En cuanto a lo que comenta Rogelio si y no. Todo lo que dices sobre el comercio justo es cierto pero no dejemos de lado que este tipo de comercio implica un largo transporte y que éste genera emisiones. Eso es una realidad que no podemos obviar. El tema está en buscar el equilibrio entre los beneficios que aporta a los productores de países en vías de desarrollo, la huella ecológica de estos alimentos o productos, y, tal como comentó Alfredo, sopesarlo con la contaminación generada pornla agricultura intensiva generalmente asociada a países ricos. No sé el resultado final de esta ecuación pero aun así sé que son elementos todos a considerar además, de como dice Xevi, del precio.
En cuanto a Anaiz, me alegro mucho linda de haberte dado que pensar. Es la idea. Un fuerte abrazo.

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