La cuestión del derecho de asociación en América Latina

. lunes, 10 de agosto de 2009

Por F. Xavier Agulló. De todos los derechos humanos y laborales básicos, el de libertad de asociación es el que más difícil se presenta.

A finales del s. XIX, en la Europa industrial era habitual encontrarnos con un empresariado paternalista que ofrecía beneficios sociales pero no aceptaba el diálogo con los sindicatos. De hecho, aún hoy en día, en Europa y EEUU, es fácil encontrar empresas donde no existe representación sindical alguna, y la respuesta del empresariado es que "no hace falta porqué les trato bien". Y no dudo de tal buena intención, pero la cuestión es que uno de los derechos laborales básicos sigue sin atenderse.

No es pues extraño que en Latinoamérica, más en concreto en Centroamérica y mitad norte de Suramérica, la cuestión levante ampollas. Y es que tal y como me comentaba una buena amistad de la zona, "en los años 80, tal vez un poco antes, los sindicatos tuvieron un rol protagónico, aunque muy funesto, fuerte, bastante fuerte, en nuestro medio; por eso es que hablar sobre la necesaria promoción, por parte de los empresarios, de la ‘libre asociación’, al menos, ocasiona escozor y nerviosismo, máxime, en el contexto político y social que vive América Latina, donde algunos gobiernos han exacerbado una nueva versión de la ‘lucha de clases’, donde se percibe un socialismo que, por una parte, tiene motivos y razones más que suficientes para su lucha y que, por otra, deja ver oscuros intereses, camuflados bajo la égida de un trasnochado comunismo, pues nadie entiende -ni siquiera sus mismo cultores- al socialismo del siglo XXI".

Coincido plenamente en su evaluación en que el lastre del ideario comunista y la actual corriente del socialismo impulsada por varios gobiernos de la región, no ayudan en absoluto a la consecución de dicho objetivo. No se pueden politizar los objetivos laborales.

Cuando observo con asombro en mi propio país como todavía existe una violenta beligerancia entre patronal empresarial y sindicatos, veo con consideración la situación latinoamericana. Y es que ver cosas como que el empresariado español pide el "despido libre" en pleno s. XXI, o que los sindicatos sigan con memeces pseudocomunistas en estos tiempos, me provoca escozor.

Ello me genera tres reflexiones/peticiones al respecto:

  1. Gobiernos, no interfieran en el diálogo social, apóyenlo sin tomar partido.
  2. Sindicatos, dejen de vincular derechos laborales con política del pasado, y trabajen en el beneficio común con empatía, pues las empresas no son ONG.
  3. Empresariado, deje de temer que la gente a quien emplea piense por si misma, y avéngase a dialogar, pues la gente no es simple 'material productivo', sino un grupo de interés.

2 Comentarios:

Milagros García dijo...

Pareciera que en este articulo se retratase la situación de Venezuela, donde el gobierno pretende acabar con la libre asociación de los trabajadores desmontando los logros y beneficios alcanzados. k rai

Dani dijo...

Es muy cierto y esto claramente se aplica a mi país (Bolivia); el presidente en su época de sindicato contó con una visión de política del pasado y actualmente en el gobierno viene repitiendo lo mismo. Es hora de trabajar por en el beneficio común con empatía, cambiar de visión. Muy buenas reflexiones

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