La inmigración hace de la izquierda, derecha política, y de la derecha, izquierda

. domingo, 8 de febrero de 2009

Por F. Xavier Agulló. Acaso sea porque soy de un país donde más de la mitad de la población es de origen foráneo, entre la nueva inmigración variada, que supone cerca de un 15% de la población, y la primera inmigración española de los años 50 y 60, probablemente entre un 30 y un 40% de la población. Acaso sea por eso que no puedo llegar a entender noticias como las de hoy: La ultraderecha asoma en Gran Bretaña por los miedos de la crisis o Un referéndum xenófobo pone al borde del abismo todos los pactos entre Berna y la Unión Europea.

Tampoco creo que buena parte de Latinoamérica pueda hacerlo: las que fueron cuasipotencias económicas en los años 60, como México o Argentina, recibieron con brazos abiertos a cientos de miles de inmigrantes de Europa, en especial de España e Italia.

Es cierto que en las dos o tres últimas décadas, EEUU y UE han acogido a millones de personas que huían de situaciones de pobreza, para alimentar un crecimiento económico falto de mano de obra. Pero también es cierto que, como en el caso español, se calcula que la inmigración ha generado durante esos años el 17% del PIB, nada desdeñable ciertamente. Imagino que eso o más será en el resto de países desarrollados.

De momento no tanto ciertamente en España, pero sí con mayor vigor en países como Suiza, Gran Bretaña, Bélgica, Alemania o Austria, lo que ahora se viene en llamar ultraderecha ha culpabilizado la inmigración de los problemas que ahora tienen los países en desarrollo ante la crisis.

Lo más curioso es el vuelco que estos movimientos migratorios han dado en los conceptos políticos convencionales de izquierda-derecha. Son ahora las clases humildes las que votan derecha o ultraderecha, y son las intelectuales e incluso bienestantes las que votan izquierda o extrema izquierda, todo lo contrario a lo que históricamente se había concebido.

Todo un océano de contradicciones fruto de la mala gestión que del boom económico o de la crisis se hace. Fruto de una concepción basada en fronteras artificiales de las que la naturaleza nada sabe. Fruto de agravios pasados que ahora se deben olvidar porqué simplemente es pasado.

Quienes se han llenado los bolsillos durante siglos o décadas según el caso ahora reclaman protección. Y no sólo en Europa, lo vemos también en países como Bolivia.

Es el discurso infantil de "esto es mío". La solidaridad brilla por su ausencia. La comprensión brilla por la incomprensión. La sensatez por la frivolidad.

Sobra mucho extremismo en el mundo, pero por encima de todo sobran fronteras y, por supuesto, sobran los Estados.

1 Comentarios:

Oscar Chamat dijo...

Xavier...

Muy interesante esta entrada... iba a escribir al respecto, pero te me adelantaste...

saludos

omch

Entradas anteriores