Soluciones para la crisis. ¿Existen?

. domingo, 22 de febrero de 2009

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Por Cristina Almirall. En contra de la evidencia, y en estos tiempos, parece un atrevimiento hablar de superar la crisis, pues si bien es palpable que estamos viviéndola en nuestros cuerpos y bolsillos, como el terreno de las soluciones queda fuera de aquello demostrable, es polémico, y permanece, pues, en aquello que es opinable e ideológico.


Estaréis conmigo que por muy buenas intenciones que tengan las propuestas y soluciones de la crisis, lo cierto es, que será el tiempo quien dirá si son adecuadas o no.

Como sabéis, para algunas personas la crisis es una gran oportunidad para pensar las cosas de nuevo. Para volver a empezar y no volver a caminar sobre los mismos pasos. Eso sí, apelando de una vez, exigiendo si hace falta, nuestra responsabilidad individual y colectiva.
De hecho, todo el mundo había presagiado que la crisis llegaría tambaleando nuestro sistema de valores, pero lo que no se sabía es que los hombres y las mujeres del sistema financiero se transformarían en "lobos para la Humanidad" y que si bien sabríamos las causas y razones de todo, no sabríamos cuando saldríamos de la crisis, ni cómo.
Por el momento esta crisis amenaza a muchas personas, y será difícil que al 2010 podamos acabar con la pobreza y la exclusión en la UE. Sino todo el contrario, de bien seguro y tristemente, la aumentaremos.

Así pues y ante el paro, las dificultades de las personas y empresas, las angustias de quienes no llegan a final de més y viven en situaciones precarias. Al fin, ante tanta miseria y hambre, cuesta comprender que algunas personas tengan en exceso más de lo que necesitan y que al mismo tiempo se puedan inyectar grandes sumas de capital a los bancos, pero que éstas todavía no hayan llegado a las familias y empresas.

Y claro está, lógicamente cuesta comprender que se recorten las ayudas sociales y las de la cooperación.

La sola idea es desastrosa: en tiempo de bonanza económica la gente rica han acaparado más riquezas y la pobre más pobreza. Y esto pese a que la coherencia nos diga que si queremos ayudarnos y hacernos personas más fuertes y crecer, también debemos mostrar mayor solidaridad con el entorno.

Y aún así, existen personas que han hecho de la avaricia, el engaño y egoísmo una boca muy peligrosa difícil de alimentar, que nos ha volcado a una situación complicada y compleja de la que parece fácil salir con la teoría, pero difícil en la práctica.

Seguramente y para encontrar soluciones comprometidas, ayudaría recurrir a la clase intelectual, economistas influyentes, representantes y profesionales de entidades sin ánimo de lucro, empresas y otros agentes sociales, clase política y económica, medios de comunicación, y ciudadanía.

Pero juega en contra, que la crisis esté incrustada en algunas condiciones humanas, que se han acostumbrado a vivir demasiado bien independientemente de las consecuencias. Condiciones que creen que todavía es soportable para el mundo que ellas continúen siendo irresponsables.

Lo peor, sin embargo, es que la crisis perdurará si continuamos viviendo en este exceso de malestar en la cultura, y si continuamos abusando del individualismo, egocentrismo, y clasismo; y manteniendo la defensa de deseos innecesarios que continúan haciendo que el sistema se centre en un consumo excesivo, pero poco responsable. Agresivo y abrasivo, feroz y devastador, siempre. Demasiado dependiente de ventas frenéticas e impulsivas. A menudo.

Así las cosas, nadie que conozco entiende por qué para que algunas personas tengan mucho otras tienen que tener bien poco. E incluso morirse. O sufrir explotación. O tener que irse de sus casas.

Desde mi perspectiva esta crisis, la del sistema financiero, ha llegado por una carencia de conciencia en los productos puestos en el mercado por parte de los bancos. Ha venido por una carencia de regulación en el comercio y de la banca y por una mala distribución de las riquezas.

Por carencia de transparencia y control y demasiada interdependencia entre el sistema financiero. Pero sobre todo la crisis ha venido por un exceso de soberbia, vanidad y corrupción. Y un exagerado laisser faire.

La crisis ha llegado acompañada por una crisis de la construcción, elevado precio del petróleo, y especulación en las materias primas. Y así las familias han ido teniendo menos poder adquisitivo y el paro ha ido aumentando. Reduciéndose el consumo de las familias, las empresas inevitablemente se han ido sintiendo ahogadas. Y han ido recortando sus plantillas. Haciendo un esfuerzo por reducir costes y plantear una reorientación en sus negocios.

Hoy la situación es todavía más complicada, porque si bien se han ido desarrollando medidas para enfrentar la crisis éstas no han llegado a impactar en las pequeñas y medianas empresas, y en las familias. Puesto si bien se están ayudando a paliar las consecuencias de la crisis no se está reactivando la economía.

La crisis ha afectado ya el transporte, pesca y agricultura. Sector de la construcción, sector financiero. Y ahora es el turno del sector automovilístico. La carencia de liquidez, el euro fuerte y la pérdida de confianza entre los bancos, empresariado y consumo lo complica todo todavía más.

Las personas de a pie están preocupadas, pues cada día hay mayor paro, más personas han dejado de cobrar una prestación, crece el endeudamiento de las familias, y ya hemos entrado en situación de recesión.

La crisis hoy tiene nombre de activos y hipotecas tóxicas, de préstamos que han ido endeudando por encima del umbral del riesgo a las familias. De hipotecas de casas que antes vendían 100 y ahora 50. La crisis tiene nombre de especulación. De 9 millones de personas que pasan hambre al mundo. De 4.000.0000 de personas en paro en España.
Parecería que el fenómeno afecta a nivel multidisciplinar y que por esta lógica para garantizar una situación nueva se requerirá el trabajo conjunto, y la participación y cooperación activa de todos los agentes sociales y económicos, y ciudadanía.

Parece evidente que se carecen de:


- Compromisos responsables y solidarios además de mayor participación cívica.

- Más conciencia en el entorno en el que se vive.

- Más redistribución equitativa de las riquezas.

- Políticas activas que promuevan la participación ciudadana.

- Aprender a colaborar y cooperar, a sumar esfuerzos. A desarrollar programas desarrollados entre todos los agentes sociales y económicos y hacerlos más eficientes y optimizar los recursos.

- Continuar realizando campañas de sensibilización.

- Educar en valores.

- Favorecer el voluntariado y la solidaridad.

- Tomar conciencia de la economía doméstica.

- Revisar los planes actuales entre todo el mundo y realizar un auténtico pacto global.

- Mantener un espíritu colaborativo.

- Generar políticas activas de ocupación y formación.

- Promover el desarrollo de la economía y el resurgimiento de los sectores emergentes.

- Desarrollar políticas que hagan que el dinero lleguen a las familias y empresas.

- A apostar por la innovación, la creatividad, las nuevas tecnologías y energías renovables.

- Recuperar la esperanza.

- Ser más prudentes y responsables.

- Pensar en nuestros actos y ser conscientes de que nuestras acciones tienen repercusiones.

- Generar economías sostenibles.

- Combatir el pánico con optimismo.

- Volver a un control del mercado.

- Contribuir a la transparencia.

- Resolver la crisis unitariamente.

- Establecer mayor solidaridad entre países.

- Conocer mejor nuestras alianzas.

- Retomar el liderazgo.

- Impulsar políticas fiscales que ayuden a la reactivación.

- Trabajar de manera estratégica e integradora.

- Realizar una complementariedad entre acciones, servicios, actividades y programas.

- Dar un enfoque unitario entre los territorios en las actuaciones.

- Plantear financiaciones con mayores y más garantías.

- Ir hacia sueldos y salarios más racionales y coherentes.

- Ir hacia una mayor supervisión y estructuración bancaria.

- Continuar desarrollando medidas especiales y acciones específicas para hacer frente a la crisis.

- Continuar apostando por las ayudas sociales y de la cooperación, ahora más que nunca.

Creo que hará falta que todo el mundo nos pongamos a trabajar hacia un modelo económico y social de colaboración mútua. Diferente al existente hasta ahora.....¿Manos a la obra?

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ENCUESTA RELACIONADA: ¿Cree que afectará la crisis económica actual a la RSC?

2 Comentarios:

jose dijo...

La solución es simple, acabar con el origen de la crisis:

lo mal que se reparte el dinero o dicho de otra manera lo mucho que se quedan unos pocos. Eso implica que gran parte queda excluida de poder producir y consumir.

Por tanto redistribuyamos el dinero. Basta coger todo lo que hay en los paraísos fiscales y darlo entre la gente.

Con ese gesto de paso se acaba con las guerras, la droga y un montón de negocios ilegales.

Cristina Almirall dijo...

Tienes razón José, no sería mala solución. Aunque yo me pregunto, quedará mucho en ellos?
Para seguir en tu línia este fin de semana un amigo me decía...los promotores y constructores que se han lucrado excesivamente en este tiempo! Ellos son los que deberían asumir la crisis y distribuir sus riquezas...las declaradas, claro, que de las otras, desgraciadamente, ya nunca más se supo...

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