Desde RSC con Amor

. lunes, 26 de abril de 2010

Por F. Xavier Agulló. Dicen de la comida que si está hecha con amor sabe mucho mejor. Me he sumado a menudo a difundir un planteamiento de la RSC basado en ventajas, porqué pensaba que con ello atraeríamos mucha más gente y organizaciones a nuestra causa que no con una RSC moral o basada en valores. Acaso la necesidad de dar respuesta a quiénes aseguraban que la RSC era una moda nos hizo excedernos en pragmatismos empresariales, olvidando la esencia de lo que subyace a la responsabilidad social...

No sé si estaba equivocado o no, pero sí veo necesario introducir otros enfoques para abordar la RSC. Hace casi tres años mantuve un breve debate digital, luego de una charla presencial, con Joan Fontrodona, profesor del IESE por quien confieso que profeso una especial admiración y cariño. En la reflexión que hice en ese posteo planteaba la dicotomía, o acaso complementariedad, entre una RSC instrumental basada en ventajas y una RSC moral basada en valores. Me decantaba en ese momento por la primera: "De momento seguiré postulando por una RSC instrumental, pero seguirá la semilla de la RSC en valores extendiendo sus raíces en mi mente, no sé por cuanto tiempo".

Fontrodona respondía a esa reflexión en un escrito dos días después en su columna semanal en ABC Cataluña: Convicciones y resultados. Aprobaba la RSC instrumental pero matizaba que "aquellas empresas que no lleguen a las razones más profundas y de compromiso, y se queden en una visión puramente instrumental, acabarán desengañándose: para ellas la responsabilidad social habrá sido sólo una moda".

Lo cierto es que ahora tengo mis dudas de que debamos seguir a la defensiva ante los agnosticismos de la RSC. La crisis económica que todavía estamos viviendo ha venido a demostrar que la ausencia de RSC, de valores, ha hundido nuestra economía global. O dicho de otro modo, se ha impuesto el valor 'codicia' humana, aunque nos la vistieran de Tío Gilito (o Rico McPato como llaman en Latinoamérica): no hay amabilidad, candidez, simpatía ni justificación alguna en la codicia, por más que tuviera un sello a lo Walt Disney.

Quién quiera apostar por la RSC, que apueste, quién no, que no lo haga. Listo, sin más. Si la RSC no forma parte de su código moral no tenemos porqué querer convencer a nadie. Es su problema, pues para muestra tenemos veintiún mil botones. No pueden existir organizaciones responsables sin personas responsables. El ADN moral que se introduzca en sus personas condicionará el de la organización. Y el Amor hace a las personas responsables.

Durante milenios la familia ha sido la institución base de la economía, pero desde la Revolución Industrial eclosionó la empresa para sustituirla. En ello no habría problema alguno si no fuera porqué la empresa sustituyó en lo mecánico a la familia, pero no en su valor esencial: el Amor.

El escritor brasileiro Paulo Coelho en su libro El Zahir pone en boca de su protagonista, que tiene tintes autobiográficos (es un escritor de éxito cuyo nombre no se menciona ni una sola vez), que en la vida tenemos que realizar continuos ingresos al Banco de Favores, para algún día poder realizar algún reintegro. Habla de la importancia de los contactos, de la red. Es uno de los recursos más importantes al momento de emprender. En muchos casos más importantes que el dinero.

Y la RSC es eso, es una red mundial de organizaciones + personas que interactúan, sin necesariamente esperar nada a corto plazo y, ni tan sólo, de la misma organización o persona que recibió Amor, alias el 'favor'. Porqué el Banco del Amor te dará algún día aquello que necesitas porqué durante tiempo te habrás labrado el recibir Amor universal del prójimo. Hay quiénes ven la RSC sólo nubarrones, yo veo Amor.

¿Pero cómo introducimos el Amor universal en la RSC de una organización, e incluso, en su sistema de gestión? Herramientas no nos deberían faltar: el código ético, el diálogo con los grupos de interés, los procesos de selección y retención del capital humano, la formación y empoderamiento, la calidad, la comunicación responsable, la filantropía o inversión social,... como diría Fontrodona, es una cuestión de 'convicción'. Pero eso acaso merece en su momento otro post.

A ti que has tenido la paciencia de leer estas palabras, sólo me queda decirte que TE AMO, ¿a qué esperas para hacer lo mismo? Porqué seguro que si la RSC está hecha con Amor, sabrá mucho mejor.

4 Comentarios:

Anaiz Quevedo dijo...

Estoy muy feliz al leer este posteo hablando de Amor con argumentos en RSE o sin ellos con la convicción de que es un estilo de vida, de que es verbo y no sustantivo. De que es lo real, lo único real parafraseando a un querido amigo.

Magda dijo...

Xavier:

Totalmente de acuerdo con tu planteamiento acerca de ver a la RSE desde la perspectiva del AMOR.

Amor en forma de respeto, de compromiso, de responsabilidad, de valores no-negociables (no sólo desde la moralidad).

Amor hacia nosotros mismos, como personas responsables sin la cual no existirían las organizaciones, y hacia todos los actores de este escenario.

Si la RSE para algunos es moda, instrumental o moral, como bien dices, no se les puede convencer. Ciertamente. Aunque, retomando enseñanzas sabias, no podemos esperar que los demás cambien sino, en palabras "adaptadas" de Gandhi, "seamos el cambio que queremos en el mundo". De granito en granito... ¡Ánimo!

F. Xavier Agulló dijo...

Me alegra shakti07 que compartas el planteamiento, es necesario que aprendamos a hablar de nuevo, a reintroducir en el mundo de los negocios aquello de lo que ya hablamos en nuestras vidas privadas, porqué no debería existir en un mundo global donde todo afecta a todo cosas privadas y cosas públicas. El Amor es el punto de encuentro.

Anónimo dijo...

solo un comentario: el amor es la razon del ser... La esencia es la existencia misma del ser, por lo cual la RSC esta de acuerdo con el mas alto valor en la vida que es el amor. JC DIJO AMAR UNOS A OTROS COMO YO LES HE AMADO. ¡ URGE RESCATAR ESTE PRINCIPIO UNIVERSAL!

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