Seguros médicos insalubres

. domingo, 25 de febrero de 2007

Médico. Fuente: Microsoft Office OnlineVersió en català

Por F. Xavier Agulló. Hace unos años empezó a hablarse de que las compañías de pólizas privadas de salud estadounidenses podrían optar por establecer el “derecho de admisión” en función de la salud de las personas solicitantes en el momento del ingreso, incluso a practicarles exámenes de salud, así como establecer límites máximos de edad de admisión. La idea subyacente era, por supuesto, reducir las probabilidades de enfermedad.

Ello levantó un cierto revuelo social en Europa, aunque los Estados Unidos parecían estar muy “lejos” y se asociaba a prácticas empresariales neoliberales propias de ese país. Ignoro como debe estar este tema en Latinoamérica, pero en Europa poco a poco se ha ido haciendo realidad, casi de forma inapreciable.

El negocio de los seguros médicos, como los de automóvil o del hogar, están sujetos a la ley de la probabilidad. La estadística es su base de negocio, se trata pues de compensar los gastos previstos con ingresos previstos lógicamente superiores. A priori, parece una lógica empresarial fuera de conflictos, excepto de conflictos éticos.

Por ello no resulta extraño el caso, no creo que especial ni único, de que la compañía española Sanitas haya salido a la palestra por discriminar a una madre con una hija con síndrome de Down, amparándose en el “derecho de admisión”. Ello supongo que debe ser una práctica común aunque no trascienda en los medios de comunicación, pero el caso de Sanitas resulta especialmente grave pues en un comercial televisivo suyo aparecía un menor con síndrome de Down. La compañía asegura que una persona asegurada nunca será expulsada por tener un o una descendiente con dicha mutación genética, pero no deja ser muy poco comprensible socialmente.

En la “era de la responsabilidad social”, ello no parece especialmente adecuado para la imagen de una empresa que debe velar por la salud de la sociedad, y menos aún cuando usa la imagen de una persona con síndrome de Down, que luego resulta que discrimina. Es decir, si históricamente se supone que las compañías no habían practicado dicha discriminación en el acceso, y que lo han empezado a practicar el los últimos años para mejorar sus cuentas de resultados, no parece que ahora sea responsable el introducir dichas prácticas.

En los países europeos, sociedades del bienestar, existe un sistema público de salud, por lo que parece menos grave que en muchos otros países americanos con menos coberturas sociales. Pero en todo caso ahora no toca.

Ahora no es el momento de la discriminación. Quizás parte de su acción social o responsabilidad corporativa debería residir precisamente en incluir dichas personas en sus coberturas, y hacer menos comerciales televisivos con un tono oportunista e irresponsable, publicidad engañosa en definitiva.

Si el negocio se basa en la ley de la probabilidad, que asuman las probabilidades negativas, no sólo las positivas. La salud no debe mezclarse con insalubridad.


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4 Comentarios:

goldfields dijo...

Buenos dias:

Que la salud sea un negocio es algo que no debe ser porque es obvio que el que no tenga dinero no va a tener salud y sino tiene salud no tiene dinero en un circulo vicioso para no acabar. Las discriminaciones son parte del negocio, la pregunta que queda en el aire es si es mejor que el estado se haga cargo de esto cuando se ha visto que da para corrupcion limpia (una corrupcion fàcil sin que se tenga que hacer mayores esfuerzos y con pocas probabilidades de que se descubra el fraude)
o si el mercado debe pagar estos costos?

Emilio J. Blanco Lobejón dijo...

¿ Qué ha hecho mal Sanitas ?

Si nos atenemos a su Informe de Responsabilidad Social, a su declaración de principios, valores y Objetivos Corporativos, si analizamos las acciones llevadas a cabo, las personas que componen el Patronato de su Fundación así como otros indicadores, ( por ejemplo dentro de Memoria de Responsabilidad Social se habla del Programa “ Sanitas Accesible “ donde concretamente se habla de la cobertura de servicios para personas discapacitadas ), parece que esta empresa se rige por unos valores que se basan en una actuación ética y responsable.

Entonces ¿ qué ha hecho mal Sanitas ?

Desde luego algo ha hecho mal ya que frases como :
“ Denuncian a Sanitas” “Folleto engañoso “ “ Un matrimonio lleva a Sanitas a los tribunales por publicidad engañosas y daños morales “
“ Nos dijeron que no iban a asegurar a la niña ( con síndrome de Down ) porque iba a tener enfermedades y moriría a los 45 años “ etc, han aparecido en la prensa, por cierto en el periódico de mayor número de lectores de España ( 2.391.000 lectores diarios según el EGM ).

Según mi opinión, Sanitas ha fallado en la implementación de su estrategia, es decir , al igual que ocurre en muchas empresas, para ser una empresa socialmente responsable no basta con estar preocupado por los aspectos sociales y medioambientales en sus relaciones comerciales ( aunque ésta sea la definición de Responsabilidad Social Corporativa que se incluye en el Libro Verde “ Fomentar un marco europeo para la responsabilidad social de las empresas “ de la Comisión Europea ), sino que la empresa debe “ ocuparse “, es decir poner los medios para que esa estrategia de responsabilidad social se lleve a cabo.

¿ Dispone la empresa de un Servicio de Vigilancia Estratégica en RSC ?

¿ Dispone de alguien que controle que las acciones de marketing sean responsables.?

¿ El mensaje publicitario es ético, es veraz ?

¿ El personal de atención al cliente ya sea antes o después de la venta está formado para transmitir los valores de la empresa ?

¿ Disponen de un plan de contingencias para crisis de este tipo ?

¿ Tienen capacidad de reacción ante una crisis ?

Desde luego, si la información que se ha publicado es cierta, la mayoría de las respuestas serían negativas y por lo tanto lo que se evidencia es un fallo en la gestión ética y responsable de la empresa.

La ineficacia en la gestión de la RSC conlleva a una pérdida de reputación cuyas consecuencias son muy difíciles de medir.
No puede haber una diferencia entre la imagen proyectada por la empresa ( posicionamiento estratégico ) y la imagen percibida por sus stakeholders ( posicionamiento analítico )

Mi intención con esta reflexión , no es hablar del caso concreto de Sanitas ya que no tengo datos suficientes para hacer una valoración justa y objetiva, pero si he querido aprovechar este caso para volver a hacer hincapié en que la Responsabilidad Social Corporativa es mucho más que poner en marcha una serie de acciones sociales y publicar un informe social al final de año, sino que es una cuestión de aptitud, de querer hacer las cosas bien, y hacerlas.

F. Xavier Agulló dijo...

Me gustó Emilio tu análisis objetivo sobre la situación. Por mi parte tengo la sensación que Sanitas no es una excepción en el sector, aunque también tengo la sensación que no es en la comunicación, en el marketing, donde falló Sanitas o donde puedan fallar otras compañías. Creo que todas ellas cuidan bastante su imagen, por ello, cuando existen memorias de sostenibilidad, son magníficas.

Pero hay cosas que es difícil de plasmar en una memoria, y son esos pequeños 'tics' irresponsables fruto de inercias empresariales o mecanismos no formalizados internamente. No creo que el mecanismo de aceptación de clientela esté poco formalizado, al contrario, y tampoco creo que dependa de la subjetividad de una persona en concreto. Creo que es algo que las compañías tienen (o deberían tener) altamente formalizado. Por ese motivo me preocupa especialmente el caso que ha salido en los medios, y del que no tengo otra información que lo aparecido en ellos.

No es en los grandes aspectos donde podemos apreciar las diferencias entre empresas responsables, sino en las pequeñas. En este sentido, y tomando prestada una colaboración creo que también de Emilio en otra ocasión, es la excelencia en todos los ámbitos empresariales donde se distingue a las empresas socialmente responsables, no sólo en las memorias sociales o comunicación. Sin duda el sistema interno de altas de Sanitas tiene 'errores', que seguramente corregirán ahora. Pero acaso deban verificar integramente su sistema de gestión, por si acaso hay otros 'tics' irresponsables.

O sea que en definitiva comparto el punto de vista de Emilio, 'querer hacer las cosas bien, y hacerlas'.

F. Xavier Agulló dijo...

Quiero también comentar algo sobre la aportación de Golfields, en el sentido que muy probablemente haya administraciones públicas, o países, que no estén preparadas para asumir la gestión sanitaria, y por ende para ofrecer servicios públicos de calidad.

A un extremo por ejemplo, no creo que el modelo estadounidense, basado casi exclusivamente en seguros médicos privados, sea bueno para una sociedad moderna. Tampoco los servicios sanitarios públicos universales mal gestionados son lógicamente una alternativa.

Un justo equilibrio pues entre lo privado y lo público aporta a la sociedad un elemento de comparación y escrutinio sobre su funcionamiento.

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