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Por Cristina Almirall. Los movimientos de los indignados e indignadas empiezan a erigirse no como movimientos aislados sino como un Movimiento verdaderamente globalizador que va a más. Desde hace un tiempo el movimiento Ocupa Wall Street se queja de la avaricia, corrupción y de la crisis económica, pero no ha sido hasta hace bien poco, con la detención de 700 personas, que no se ha sabido de él. Por considerarse un movimiento minoritario.
El objetivo del movimiento es protestar contra la presión que están ejerciendo los mercados financieros sobre las economías nacionales y familiares. Ocupa Wall Street, hace un par de semanas, que tiene como asentamiento un parque situado a pocas manzanas del corazón del centro económico de poder.
El movimiento arranca en un marco en el que la tasa de paro en EE UU no baja del 9%, y el 45% entre los 14 millones de desempleados y desempleadas está sin trabajo desde hace más de seis meses. Y una de cada seis personas estadounidenses vive por debajo del umbral de pobreza.
"La única cosa que tenemos todo el mundo en común es que somos ese 99 % que no va a tolerar la codicia y la corrupción del uno por ciento", afirma la web Ocupa Wall Street en un comunicado. "Como nuestros hermanos y hermanas en Egipto, Grecia, España e Islandia, hemos planeado usar la táctica de la 'Primavera Árabe' de la ocupación masiva para restaurar la democracia en Estados Unidos", continúa, "y también exhortamos a no usar la violencia para lograr nuestros fines y maximizar la seguridad de todos los participantes".
Cada vez es mayor el seguimiento no sólo en Nueva York sino también en otras ciudades de EEUU. Ahora, también gracias al efecto de las redes sociales, Ocupa Wall Street moviliza a miles de personas. Debido especialmente a Twitter, #occupywallstreet.
Éste es otro movimiento que sigue el mensaje del libro escrito por Stéphane Hessel Indignaos. El libro ha sido escrito por Stéphane Hessel de 93 años, y se ha convertido en un best seller. Hessel, su autor, tiene una vida fascinante pues estuvo en la resistencia contra la alemani Nazi y participó en la elaboración y redacción de la Declaración Universal de los Derechos Humanos.
Bien pues Hessel explica que está indignado con las desigualdades y con todos los sucesos actuales, pero sobretodo está indignado con la falta de acción de la ciudadanía. Está indignado como lo estuvo cuando luchó por la libertad en la Francia ocupada. Él está indignado e invita a la gente a estarlo con él.
En su libro dice: “la violencia -afirma- vuelve la espalda a la esperanza. Hay que preferir la esperanza, la esperanza de la no-violencia. Es el camino que debemos aprender a seguir. Tanto por parte de los opresores como por parte de los oprimidos, hay que llegar a una negociación para acabar con la opresión; esto es lo permitirá acabar con la violencia terrorista. Es por eso que no se debe permitir que se acumule mucho odio. […]”
Hessel da apoyo a la “insurreción pacífica”: “¿Cómo terminar esta llamada a indignarse? Recordando que, con ocasión del sexagésimo aniversario del Programa del Consejo nacional de la Resistencia, dijimos, el 8 de marzo de 2004, nosotros, los veteranos de los movimientos de Resistencia y de las fuerzas combativas de la Francia libre (1940-1945), que, desde luego, “el nazismo ha sido vencido gracias al sacrificio de nuestros hermanos y hermanas de la Resistencia y de las Naciones Unidas contra la barbarie fascista. Pero esta amenaza no ha desaparecido por completo, y nuestra cólera contra la injusticia permanece intacta”
“No, esta amenaza no ha desaparecido por completo. Por eso, hagamos siempre un llamamiento a “una verdadera insurrección pacífica contra los medios de comunicación de masas que no proponen como horizonte para nuestra juventud más que el consumismo de masas, el desprecio de los más débiles y de la cultura, la amnesia generalizada y la competición a ultranza de todos contra todos”.
Pues nada y todo: ¡A Indignarse!
Más información
www.indignado.com
http://occupywallst.org/
www.elindignado.com/
www.democraciarealya.es/
www.stopdesahucios.es
http://afectadosporlahipoteca.wordpress.com/stop-desalojos/
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Por Cristina Almirall. Les pregunto ¿Conocemos a nuestro vecindario? ¿Cuando ha sido la última vez que hemos hecho algo en favor de nuestra comunidad? ¿Cuánto cuesta nuestro tiempo? ¿Es de mayor valor el tiempo de un abogado o abogada, que el de una costurera o costurero?
Imagínese un mundo donde el dinero no existe, sino que lo más importante es el tiempo y que aquello que se sabe hacer no es de más valor que aquello que saben hacer otras personas. Y ahora imagínese un banco en el que lo que se debe y da es tiempo, y en el que los servicios se pagan con talones de una hora. !Pues sí, eso es posible!
La crisis económica ha favorecido la creación de redes comunitarias de apoyo, concretamente también de Bancos del Tiempo (BdTs), que impulsan el intercambio de servicios entre personas y que facilitan recibir lo que se necesita sin tener que pagar dinero a cambio. Eso sí, el único requisito es realizar un servicio y dedicar tiempo para aquellos que puedan necesitarlo.
Como ven, un banco del tiempo es un banco sin ánimo de lucro en el que su clientela pueden ofrecer o demandar productos o servicios sin que intervenga el dinero.
Esta iniciativa, pues, genera vínculos sólidos entre las personas que participan en el proyecto y que quieren compartir lo que saben hacer y dar su bien más preciado: su tiempo.
El Banco del Tiempo (BdT) es una herramienta que fortalece las comunidades y ofrece una alternativa solidaria de servicios entre las personas. Dando mayor sentido a las comunidades y a las personas que en ella viven. Y haciendo que los intercambios entre las personas tengan como valor el tiempo.
Es una iniciativa altruista que ayuda al desarrollo de la solidaridad y la cooperación de nuestras ciudades, así como a la puesta en contacto, a la colaboración y ayuda mutua.
Para que se hagan una idea, hay tres modelos de gestión de los BdT. El primero es el que sustentan voluntarios. El segundo modelo está gestionado por personal técnico de los Ayuntamientos. El tercer modelo es el gestionado de forma compartida por personal técnico contratado por el propio Ayuntamiento con apoyo de voluntariado.
Además, se puede compartir casi todo. La oferta y la demanda de servicios puede llegar a ser muy amplia, y va desde acompañar a los niños y niñas al colegio o recogerlos o a las personas mayores, hasta hacer la compra, enseñar a cocinar, dar clases de reiki o yoga, ayudar a realizar gestiones y trámites o a encontrar trabajo, realizar arreglos, pequeñas reparaciones, formar en informática, idiomas, etc.
Lo que está claro es que cuantas más personas se unen para ofrecer y recibir su tiempo, mayores actividades y recursos se generarán de los que la comunidad en general se puede beneficiar.
Esto es un Banco del Tiempo (BdT), un espacio para poner en contacto a las personas y donde compartir lo que sabemos hacer y lo que somos.
De hecho cualquier persona pueden participar en uno, porque cualquiera puede ofrecer servicios, pues no se necesita tener una habilidad concreta, dado que tú y los demás lo que necesitáis sólo es tiempo.
Un apunte: actualmente es España hay más de 240 Bancos del Tiempo. Esto quiere decir que de media cada semana se inaugura un nuevo banco en algún punto del Estado Español. En Cataluña hace 12 años que se creó el primero y actualmente se trata de una iniciativa ya consolidada.
Más información
http://www.vivirsinempleo.org
http://www.sindinero.org
http://www.comunitats.org/
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Por Cristina Almirall. Que el aleteo de las alas de una mariposa se puede sentir al otro lado del mundo es cierto a tenor de los efectos económicos, políticos o sociales de los últimos acontecimientos mundiales.
Es un hecho que la situación actual de crisis global está golpeando con fuerza contra la Unión Europea. Sin embargo, la crisis galopante y la falta de confianza interna de la Unión Europea, y de cada uno de sus países, hace más complicado, que la UE y sus miembros, sean capaces de encontrar soluciones para hacer frente a la coyuntura económica, política y social actual.
La Unión Europea necesita volver sí o sí a sus orígenes. Para progresar, necesita volver a sus fundamentos cooperativos y de organización por la que fue creada.
Mientras, la eurozona está al borde del abismo y ni las inyecciones al sistema bancario, ni los fondos de rescate, han convencido a los mercados financieros ni a las agencias de calificación, que han aumentado la presión en todos los sentidos.
Tristemente el riesgo de quiebra de Grecia y las crisis que azota toda Europa y en especial Italia, España y Portugal, podrían tener unas consecuencias políticas y económicas imprevisibles y devastadoras.
Ante este temor los cargos con responsabilidad política y económica están buscando con celeridad la solución y ya suenan palabras tan opuestas como federalismo y defensa de los intereses nacionales, o mayor solidaridad y colaboración.
Ahora bien, lo que se ve y se siente es que la dirigencia europea dudan sobre qué camino deben tomar. Y ello, como ya comenté, no da confianza a los mercados ni a las agencias de calificación. Confianza que por otra parte no sé si acabaría por apaciguar las aguas.
Parecería que mirando el panorama de la Unión Europea, ésta está falta de liderazgos claros y decisiones rigurosas fuertes y compartidas y de mayor cooperación.
Pues hasta hoy hemos visto ejemplos de intenciones de colaboración pero mejores comportamientos nacionalistas.
Así, es en este momento más que nunca los dirigentes de los países no deberían confundirse sino que deberían apostar por la toma de decisiones conjuntas, pues serán éstas las que darán más herramientas para hacer frente a crisis globales y nos dará mayor confianza en los mercados. Pero sobretodo nos ayudarán a prever y enfocar mejor el futuro.
Está claro que La UE necesita de una estabilidad política, económica y social que hace ya unos años que ha perdido y que el Pacto por la Estabilidad es el que dará el consenso necesario para continuar de manera equitativa y equilibrada.
A pesar de los pesares, la Estabilidad tiene que ver con la austeridad, con los ajustes, con la responsabilidad individual, con la responsabilidad de la Administración y con los recortes presupuestarios. Y también con la capacidad de generar empleo, los fondos de rescate, e inyecciones bancarias. Pero no sé si ya tanto tiene que ver con deteriorar la educación, así como su sanidad, además de reformar las pensiones, otorgar ayudas a quienes menos tienen y rebajar los derechos sociales...
Con la crisis griega, lo que se pone en entredicho es la organización de la unión a todos los niveles.
Lo que se evidencia es que hoy la UE está gobernada por una unión monetaria sin unión política ni ningún sistema claro de apoyo entre los países. Y también con un modelo social crítico basado en un Estado del Bienestar, que podría sufrir una transformación radical.
Me pregunto ¿Qué quedará de la zona euro dentro de un año si no empezamos a trabajar conjuntamente y concertadamente? ¿Por dónde aletea en estos momentos la mariposa?
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Por Gustavo Manrique. Lo que en un pasado reciente se consideraba un tema secundario de los negocios, enfocado en una agenda de relaciones públicas e imagen corporativa, hoy es parte fundamental del plan estratégico y la competitividad.
Por Daniela Toro Carnevali. Llama la atención el desarrollo que ha tenido la responsabilidad social en los últimos años. No hace mucho las organizaciones que querían sumarse a este enfoque empresarial invertían buena parte de su tiempo intentando llegar a soluciones creativas con los recursos que tenían. No estaba muy claro ni qué abarcaba la RSE ni por dónde comenzar así que cada quien iba haciendo lo que mejor podía para luego reunirse cada tanto y compartir buenas prácticas. Eran tiempos en los que el benchmarking estaba a la orden del día. Cada cual estaba aprendiendo y sobre todo aprendía sobre la marcha. Era sin duda un momento de learning by doing.
Fue en ese momento cuando las grandes y no tan grandes consultoras y centros de investigación vieron un nicho de mercado, una oportunidad o, en palabras Chan Kim y Mauborgne, una estrategia de océano azul. Para quienes empezaron desde luego fue un océano azul y fue así como alrededor del mundo fueron surgiendo diferentes iniciativas tales como la primera guía del GRI, el modelo de Balance Social de la OIT, los principios del Interfaith Center on Corporate Responsibility (ICCR), el check list de ETHOS, por nombrar sólo algunos modelos diseñados para medir el triple desempeño social, medio ambiental y económico de las empresas. También surgieron los primeros Think Tanks como Sustainability y Accountability en Inglaterra y el Boston Consulting Group en EE.UU. a quienes le siguieron una larga lista de iniciativas regionales y nacionales.
Fueron desde luego años de investigación, de búsqueda, de copiar pero por sobre todo de crear. Años de mucho aprendizaje y de mucha producción. El tiempo fue pasando, algunas propuestas tuvieron más éxito que otras (y seguramente más dinero, lobby y financiación) y poco a poco se fue perfilando el panorama actual. Lo que llama la atención especialmente de toda esta evolución es que un área que solía considerarse soft por quienes la veían desde fuera se haya “sobretecnificado” quizás precisamente en un esfuerzo por hablar el mismo lenguaje que la empresa y así asegurar su supervivencia. Lo cual he de decir fue una jugada inteligente, sin embargo, creo que este esfuerzo por tecnificar la RSE ha acabado en buena parte con ese espíritu innovador de años anteriores.
Quizás sea una romántica pero para mí Responsabilidad social sigue estando relacionada con buscar sinergias y vías creativas para que la actividad de una organización cualquiera genere impacto positivos tanto en los grupos impactados como en la misma organización. Sin embargo, me parece que en algún momento perdimos el rumbo y hoy día invertimos más tiempo en seguir estas guías, muchas veces bastantes rígidas, que en crear valor y soluciones creativas. Pasamos más tiempo midiendo lo que hacemos que haciendo y a este ritmo de exigencia ya no tendremos tiempo de hacer mucho.
Encapsular la RSE es cortarle las alas, es quitarle la pasión y convertirla en burocracia. La verdadera Responsabilidad social es la que se hace sentándose con una comunidad y escuchándola con interés y conciencia, o con clientes para dar respuesta a sus necesidades, o con entidades medio ambientales para buscar la manera de impactar lo menos posible o con proveedores para llevar los principios de un proceder ético y responsable a toda la cadena de valor. Es ante todo, la que se hace sumando intereses, conocimientos, habilidades y no la que se hace bajo la luz artificial de un cargo técnico que rellena formularios.
Creo que organizarse y medir es necesario pero no perdamos la esencia de la responsabilidad social, la que la hizo nacer y sobre todo no perdamos esa sensación de júbilo cuando escuchamos hablar por primera vez de un proyecto maravillosamente orquestado en el que todas las partes salen ganando y el valor generado supera con creces la suma de las partes. No perdamos el deseo de crear algo mejor a lo que ya existe, de atacar con creatividad los problemas sociales y generar soluciones que nos dejen en la boca el dulce sabor de lo bien hecho.
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Por Cristina Almirall. Es de cajón que si cuidas a tu plantilla ella cuidará de tu empresa y clientela, y hará que ésta acabe por ir mejor y darte más beneficios.
Y es de cajón también que si tu clientela está más contenta te será más fácil fidelizarla.
Y a pesar de ser de cajón, no es que sea ésta práctica muy común, y menos en los tiempos que corren.
El malestar en el trabajo aumenta a pesar de que parecería más importante que nunca que en los tiempos de crisis se mimara más aún al equipo de trabajo.
Según el estudio International Business Report (IBR) 2010 de la consultora Grant Thornton existe una relación entre los niveles de estrés y el Producto Interno Bruto (PIB).
Y sin embargo en esta difícil época, las relaciones que se establecen con las personas trabajadores están teniendo serias consecuencias sobre su seguridad y salud, además de sobre su presión laboral. Y sin saberlo están teniendo una repercusión negativa en el PIB.
Hoy está de moda incrementar el desempleo, el trabajo precario, la ampliación de los horarios, el aumento de trabajo, la reducción de plantillas, el incremento del ritmo de trabajo, la inseguridad en los salarios. En fin, está de moda el deterioro de las condiciones de trabajo en todas sus maneras y formas.
Y ello aunque el estrés y la violencia en el trabajo representan alrededor del 30% de los costos totales de las enfermedades y accidentes, y se estima que tiene un coste en torno al 0,5% y el 3,5% del PIB del mundo cada año, según distintos estudios.
Para más datos, la encuesta realizada por el Observatorio de Riesgos Psicosociales de UGT, dice que el 75% de la plantilla presenta estrés, debido sobre todo, a unas deficientes condiciones ambientales de trabajo. De hecho el 87% reconoce tener una carga mental alta, y el 71% siente inseguridad respecto a las condiciones de su trabajo.
Esta nueva concepción tan deteriorada del trabajo supone para el equipo de trabajo un aumento en los niveles de presión laboral, que conllevan la aparición de unos síntomas que desencadenan lo que llamamos estrés, que en España puede afectar a más del 52% de las personas asalariadas, según datos de la Encuesta de Calidad de Vida de Trabajo 2010.
También cabe señalar que según los últimos datos de la Fundación Europea para la Mejora de las Condiciones de Vida y Trabajo, los países de la Unión Europea invierten 20.000 millones de euros al año para combatir el estrés laboral.
Sin embargo, y a pesar de que la preocupación por el estrés laboral es elevada en España, en general no se tienen en cuenta los factores psicosociales y organizativos y en el escasos porcentajes se van tomado medidas al respecto.
Contrariamente a esta negra realidad, el hecho es que cuanta mejor gestión de las personas se tenga, mejor va a ir la empresa, y cuanto mayor diálogo abierto, transparencia y confianza haya en una empresa, mejor satisfacción tendrá el empleado en su vida personal y laboral y mejor será su rendimiento, competitividad y productividad.
Pero para gestionar bien a las personas hay que amar la empresa y a la plantilla.
No es tarea fácil pues las empresas que aman a sus empleados y empleadas deben darles reconocimiento y hacerles sentir útiles, hacerles saber dónde está su sitio y decirles que sus objetivos y puntos de vista profesionales tienen cabida en la empresa porque son tomados en consideración y escuchados.
Hoy y siempre las empresas necesitan trabajadores y trabajadoras orgullosas de pertenecer a las empresas en las que trabajan. Personas trabajadoras que el domingo no se depriman porque tienen que ir a trabajar el lunes.
La receta para la gestión responsable de personas es simple: si el empresariado cuida a sus empleados y empleadas y tienen la puerta abierta de sus despachos para atenderlos; si las empresas poseen buzón de sugerencias, revista interna, y tienen jornada intensiva, además de una idea de la conciliación como algo más que flexibilidad horaria; si al final, si las empresas apuestan claramente por el tele trabajo, y dan la posibilidad de evaluar al jefe y jefa de forma anónima, saben cómo captar y desarrollar el talento de sus trabajadores, las empresas tendrán trabajadores más comprometidos con la empresa y por tanto trabajadores y trabajadoras que rindan más en sus lugares de trabajo.
Está claro que un elemento clave para el bienestar de los empleados es la relación con el jefe y la jefa, y si existe un diálogo abierto con él, centrado en la claridad, transparencia y confianza, además de un reconocimiento por su trabajo, los empleados casi siempre se sienten bien, tratados en igualdad de condiciones y trabajando para un objetivo común.
Para ello, conocer la satisfacción y la motivación del personal es fundamental.
En otras palabras, la búsqueda de resultados conjuntos y del buen entendimiento, la búsqueda continua de mejores maneras de informar, comunicarse y colaborar, estimula al final la comunicación entre personal directivo y personas colaboradoras, y produce un desarrollo del talento continuado y un sentimiento de igualdad en el trato de todo el mundo.
Las personas trabajadoras que saben dónde está su lugar en la empresa, y que sienten que se respetan sus capacidades y se hace por ayudarles a progresar y crecer como profesionales y personas, ayudan también a progresar a las empresas donde trabajan.
Y así contra más esfuerzo haga la empresa por insistir en las 10 claves de la responsabilidad social en cuanto a Recursos Humanos se refiere, mayores capacidades para hacer frente a la crisis.
A saber: Formación continua, desarrollo de personas, salario, salud, seguridad laboral, comunicación interna, igualdad de oportunidades, conciliación personal y laboral, relaciones laborales, redimensión de las plantillas, derechos humanos, creación estable de empleo y acción social con la plantilla.
Así pues, concluyendo, en la crisis cuida las personas pues ellas son tu principal activo. Pues las empresas que logran tener un mayor número de trabajadores y trabajadoras comprometidas y en mejores ambientes laborales, son empresas con mayores rendimiento y productividad y por tanto, más preparadas para hacer frente a la crisis.
Y así entre todos haremos que el mundo vaya a bien, pues de éste todos somos corresponsables.
UGT
http://www.ugt.es/actualidad/2011/agosto/a10082011.html
Great place to work. Están dedicados a construir una sociedad mejor ayudando a las empresas a
transformar sus entornos de trabajo.
http://www.greatplacetowork.es/
Fundación Europea para la Mejora de las Condiciones de Vida y de Trabajo (EUROFOUND)
http://europa.eu/legislation_summaries/employment_and_social_policy/employment_rights_and_work_organisation/c11111_es.htm
Pacto Mundial
http://www.pactomundial.org/index.asp?MP=8&MS=19&MN=2
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Por Leticia Gasca. Ya todos nos enteramos del nuevo escándalo en el mundo de la RSE: la conocida firma textil española Zara compró prendas fabricadas por inmigrantes bolivianos y peruanos sometidos a
condiciones de trabajo similares a la esclavitud.
El caso fue revelado por un grupo de periodistas que acompañaron a fiscales del Ministerio de Trabajo de Brasil que liberó a 15 personas que trabajaban en condiciones degradantes en dos talleres clandestinos de Sao Paulo y que fabricaban ropa para la empresa AHA, suministradora de Zara.
La controversia es clara: una empresa que reporta sus acciones de responsabilidad social y sustentabilidad, se ve involucrada en un escándalo de explotación laboral.
¿Cuál fue la respuesta de Zara? El grupo español Inditex, propietario de la
marca, negó cualquier responsabilidad en las irregularidades y básicamente, le echó la culpa a su proveedor, ya que violó el Código de Conducta para Fabricantes. Sin embargo, las autoridades brasileñas consideran que a pesar de ello, la empresa Zara tiene la obligación de conocer a ciencia cierta cómo se están produciendo sus prendas.
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